Sábado 08 de Junio de 2013
El comisario inspector detenido bajo la acusación de facilitar información a la banda de Los Monos fue llevado ayer a indagatoria ante el juez de Instrucción Nº 4 Juan Carlos Vienna. El oficial, que era el jefe de la brigada operativa de la Secretaría de Delitos Complejos, se desligó de las acusaciones en su contra y no aceptó responder preguntas. El juez le imputó los delitos de asociación ilícita, cohecho y tráfico de influencias. Lo dejó preso.
El comisario inspector Gustavo Pereyra fue detenido la noche del miércoles en la oficina de la Secretaría de Delitos Complejos que conduce Ana Viglione. Desde el viernes estaba detenido el sargento Juan Maciel, de la misma repartición, por el mismo delito que le atribuyen a su superior: haber pasado legajos, fotografías y domicilios de policías que investigaban a personas implicadas en narcocriminalidad a la estructura que comanda la familia Cantero.
Pereyra se presentó junto a su representante legal, el ex juez penal René Bazet.
Las acusaciones contra los dos policías surgen de las copiosas escuchas telefónicas ordenadas por el juez Vienna en el marco del homicidio de Martín Fantasma Paz. Del entrecruzamiento de llamadas y sus desgrabaciones surge, para el juez interviniente, la evidencia del accionar de una banda dedicada a cometer múltiples ilícitos, que engloba pero va más allá de los Cantero.
Esa estructura según la investigación gozaba del aporte de información policial, procedente en algunos casos de oficiales con mando, que les despejaba obstáculos a los delincuentes para sus acciones ilegales.
En las escuchas interceptadas, según fuentes de la causa, aparecen notorios ejemplos de la cooperación policial con las redes criminales: los miembros de estas pedían a policías que removieran móviles que patrullaban los lugares por donde se movían y agradecían cuando se constataban los favores recibidos.