Martes 10 de Febrero de 2009
El último caso de secuestro extorsivo que se recuerda en la provincia ocurrió en junio de 2005. Entonces, Raúl Límido, administrador de un campo para cría de ganado, fue capturado cuando viajaba junto a su esposa en un auto por la ruta provincial número 1, en cercanías de San Javier, y se detuvieron para colaborar con otro automovilista que presuntamente había sufrido un percance con su vehículo. En esas circunstancias, tres hombres armados lo redujeron, lo ataron y lo llevaron en otro auto a una vivienda del norte de la capital provincial.
Tras el hecho, la esposa de Límido fue hasta la cercana localidad de Helvecia donde, en vez de hacer la denuncia policial, pidió prestados 5 mil pesos a una cooperadora escolar para poder empezar a hablar con los secuestradores que, dijo, le exigían 40 mil pesos de rescate. Ese episodio llevó a los cooperadores a la comisaría y contar lo ocurrido. Poco después, cuando la mujer del empresario, Gladys Garófali, fue interrogada por los pesquisas, cayó en serias contradicciones hasta que confesó la burda maniobra de la que era parte: entregar el secuestro de a su sobrino para así obtener dinero de los dueños del campo administrado por su esposo.
Así, 26 horas después del secuestro, la Tropa de Operaciones Especiales liberó sano y salvo a Límido que se hallaba encerrado, maniatado y vendado en una vivienda de la zona norte de la ciudad de Santa Fe. En tanto, los investigadores apresaron al matrimonio que lo custodiaba, a dos remiseros truchos, a un sobrino de Garófali y a la propia mujer, todos ellos implicados en el secuestro extorsivo.
Fuentes policiales dijeron en aquel momento que más allá de los vínculos familiares, había sido un secuestro extorsivo.