Jueves 22 de Agosto de 2013
La tuberculosis, la enfermedad de los pobres, se resiste a desaparecer de la próspera Europa. Ni los tratamientos existentes ni el bienestar del continente, sobre todo en el oeste, han eliminado la enfermedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en Europa había en 2011 medio millón de personas con tuberculosis. El número estaba en descenso, pero la OMS teme que la tendencia se haya invertido. De éstas, al año mueren unas 44.000. La mayor parte de las víctimas están en Europa del Este y central.
La enfermedad conlleva fabulosa carga económica: 6.000 millones de euros al año en la UE, según la primera evaluación que se ha hecho de su coste. Y son cálculos "conservadores", según el equipo del Hospital Universitario de Schleswig-Holstein (Kiel, Alemania). La aparición de variantes del bacilo resistentes a los fármacos impone un impacto brutal: si el tratamiento de una persona con el bacilo normal cuesta 7.900 euros, cuando se trata de uno con una variante resistente (solo se puede tratar con fármacos de segunda generación) sube a 55.000, y llega a los 168.000 euros en las extremadamente resistentes (casi no hay medicación).