Miércoles 10 de Noviembre de 2010
“La tormenta no fue en la zona donde cayó el avión”, advirtió ayer la embajadora argentina en Cuba, Juliana Marino, en diálogo telefónico con La Capital desde la representación en La Habana, sobre las causas del accidente aéreo del jueves último en el que murieron 68 personas, entre ellas diez argentinos, entre los que viajaban Miriam Gallucci y Carlos Sánchez, un matrimonio de Roldán.
El vuelo 883 de Aerocaribbean había partido desde Santiago de Cuba con destino a La Habana y cayó en la zona montañosa de Guasimal, en Sancti Spíritus.
−¿Una tormenta es una de las hipótesis sobre las posibles causas del accidente aéreo?
−La tormenta no era en esa zona sino en el oriente, en las provincias de Holguín y Guantánamo. La tormenta no parece haber tenido influencia en esa zona, según las informaciones que se manejan.
−Le pregunto porque las primeras informaciones daban cuenta del clima como un posible factor desencadenante de la tragedia aérea.
−No se está asociando el accidente a cuestiones climáticas porque no había mal tiempo en esa zona. La tormenta fue en el oriente, primero como tormenta tropical y luego como huracán.
−¿Cuándo identificarán los restos de las víctimas?
−No puedo decirle porque todavía se están realizando los trabajos de identificación del conjunto de los restos de las personas, que ha sido y es lenta y dificultosa. Cuba solicitó a los países el envío de algunas muestras del ADN y de las huellas dactilares de las personas. Los familiares enviaron fichas dentarias y prótesis. En el caso argentino hemos recibido una cantidad importante de materiales que trajeron los dos forenses de los Cascos Blancos, enviados por la Cancillería junto con un funcionario, quienes trabajan con sus pares del Instituto de Medicina Legal.
−¿Pueden solicitar la colaboración del Equipo Argentino de Antropología Forense?
−Los forenses de Cascos Blancos que fueron enviados tienen que ver con el Equipo Argentino de Antropología Forense y están en diálogo y colaboración permanente con los profesionales cubanos, a los que conocen por haber trabajado juntos en Bolivia. Los forenses argentinos que llegaron ponderaron los estándares internacionales del trabajo.
−¿Por qué es tan lenta la identificación de los restos?
−La identificación es muy dificultosa y lenta por las características del accidente y por la forma de la caída. Los cuerpos permanecieron en sus asientos, pero también hay restos dispersos y hay zonas de la nave más consumidas por el fuego.
−¿Hay restos identificados?
−En principio sólo los de la tripulación, que fue más fácil identificar. Pero la identificación no sólo es difícil con los restos de los argentinos sino que también es lenta en el caso de los cubanos, pese a la cercanía de sus familiares.
−¿Tiene alguna estimación sobre la fecha de repatriación?
−No estoy en condiciones de decirle cuándo podremos disponer el viaje. Trabajamos con psicólogos que dialogan con los familiares, que ya resolvieron todos los papeles y el avión ya está listo, pero la decisión tiene que ver con el momento más adecuado.
−¿Es su semana más difícil en Cuba?
−No está fácil. Me cuesta encontrar los términos. Estuvimos trabajando las 24 horas y sigue una guardia permanente en la embajada. Los familiares recibieron la información más veraz. l