Dos puertas de hierro para llegar a la bóveda
El búnker hallado por la policía ayer a la mañana estaba cerrado como una bóveda funeraria, al mejor estilo de las hechas para los faraones.

Domingo 28 de Abril de 2013

El búnker hallado por la policía ayer a la mañana estaba cerrado como una bóveda funeraria, al mejor estilo de las hechas para los faraones. Desde la vereda, el lugar sólo parecía una obra en construcción. El comprador ingresaba a un patio, metía la mano con el dinero por un tubo plástico de unos 10 centímetros de diámetro y por ahí lograba la transacción. Puertas adentro la vida era más complicada. El orificio del caño de PVC era el único contacto con el exterior de la pareja de vendedores encerrada en el lugar.

Para llegar a ellos hubo que atravesar una doble puerta de hierro. Primero una enrejada de tamaño normal y luego una de un metro por un metro empotrada en la pared que comunicaba un hall de la vivienda con la bóveda en la que estaban los vendedores.

Esas puertas eran cerradas desde afuera por el proveedor, que las volvía a abrir cuando llegaba a reabastecer el quiosco, operatoria que repetía cada 12 horas.

Dentro de la bóveda, en una pequeña heladera estaban las 500 bochitas de cocaína que pesaron 635 gramos, según los agentes de la Brigada Operativa de la ex Drogas Peligrosas convocada al lugar por sus pares de Seguridad Personal.