Domingo 17 de Octubre de 2010
Dos de los cuatro mineros atrapados en una mina de la región ecuatoriana de Portovelo, en el sudoeste de Ecuador, fueron encontrados ayer sin vida mientras se intentaba introducir una sonda a través del derrumbe.
Los cuerpos de Walter Vera (31 años), quien oficiaba de jefe de cuadrilla, y de Paúl Aguirre (21) fueron encontrados mientras los rescatistas avanzaban con la sonda hasta el sitio de confinamiento, confirmó el ministro de Recursos Naturales No Renovables encargado, Carlos Pareja.
El yacimiento opera en Portovelo (405 kilómetros al suroeste de Quito).
El ministro anotó que “se cree que los otros dos mineros estaban más al fondo del túnel y están vivos” y enfatizó que los encargados de abrir accesos en el interior de la mina “no han llegado al sitio” del accidente, ocurrido en el yacimiento Casa Negra de Portovelo.
Vera, de 31 años, dejó tres hijos (el último de 22 días de nacido) y trabajaba en la minería desde hace una década, la mitad para la empresa ecuatoriana Minesadco, que actualmente opera el yacimiento que hasta 1950 fue explotado por la estadounidense South American Development Company (Sadco).
Entretanto, Aguirre, de 21 años, no cumplía aún un mes de labores, por lo que estaba de ayudante dentro de la mina.
Los hermanos Walter y Angel Vera (barrenador), Aguirre y Pedro Mendoza (obreros), todos ecuatorianos, no pudieron salir a la superficie tras el accidente en la mina.
Previamente, un comité de crisis, creado por el gobierno para enfrentar la emergencia, informó que el despeje de escombros que taponaron el túnel permitió inyectar aire a la zona donde están los mineros.
Entretanto, el presidente Rafael Correa informó desde Quito que se envió una sonda con cámara para tratar de localizar a los mineros. La idea es “ver si aunque sea por medio de la sonda logramos establecer contacto” con ellos, señaló.
Se trata de una sonda robot con cámara que ayudará a constatar las condiciones al interior de la galería. Previamente hay que desalojar más de 200 toneladas de rocas y tierra que obstaculizan el túnel.
Desde el viernes, familiares esperan angustiados noticias en las afueras del yacimiento. “Confiamos en Dios porque para Dios nada es imposible”, dijo Filomeno, tío de los Vera, quienes “tenían una finca arriba, en la montaña. Eran agricultores, pero vendieron todo y se vinieron a vivir acá, a meterse en la mina”.
12.000 por año
Los mineros continúan expuestos a grandes peligros. Al menos 12.000 pierden la vida cada año en todo el mundo desempeñando su trabajo, estima la Federación Sindical Internacional de las Industrias de la Química, la Energía y la Minería (Icem) radicada en Ginebra. A esa cifra hay que sumar los numerosos mineros que resultan heridos o que enferman. A menudo las causas son el insuficiente equipamiento y las malas condiciones de seguridad.