Lunes 30 de Noviembre de 2009
Un oscuro episodio ocurrido entre los barrios Triángulo y Moderno mantiene desde el 18 de
octubre presos a dos hermanos de 22 y 25 años. Ese día ambos jóvenes, sin trabajo fijo y con
antecedentes penales, vivieron un incidente con un policía retirado y su hijo. Todo terminó con los
dos jóvenes heridos y detenidos en la seccional 19ª imputados de robo calificado y resistencia a la
autoridad. Sin embargo, familiares de los dos hermanos refutan estas acusaciones y aseguran que la
causa fue “armada” por la policía.
Marta, de 49 años, contó que, el 18 de octubre pasado, sus hijos, Moisés
Valentín C., de 22, y Fernando Abel, de 25 años, salieron de celebrar el Día de la Madre de su
casa, en Rouillón y La Paz, con “varias copas de más”. Caminaron hacia sus viviendas y
al pasar por pasaje Lejarza, a metros de Felipe Moré, le pidieron un cigarrillo a un hombre que
fumaba en la puerta de su casa.
Rambo. El vecino se negó a convidarlos y los insultó. Surgió una gresca que escaló
en voltaje y entonces intervino el padre del muchacho que protagonizaba el incidente con los hijos
de Marta, un policía retirado de 67 años, al que en el barrio lo conocen como “Rambo”.
Según el relato de la mujer, en ese momento, el ex uniformado disparó
con una escopeta a uno de los hermanos en las piernas y al otro le asestó un culatazo en la nariz.
Poco después, los hijos de Marta terminaron presos en la 19ª . “Les armaron una causa para
justificar los disparos. Hay vecinos que vieron cómo los golpearon salvajemente, pero nadie quiere
hablar porque hay un policía en el medio y tienen miedo”, aseguró la mujer.
Desde Tribunales. El hecho es tá a cargo del juez de Instrucción Luis María
Caterina. Una fuente tribunalicia indicó que es confuso. “Hay dos versiones encontradas,
aunque el relato del policía parece verosímil. Este intervino porque estaban asaltando a su hijo
con una chuza o un cuchillo y le disparó a los ladrones con munición antitumulto. Además, en el
lugar se secuestró un cuchillo y el arma del policía estaba registrada”, precisó el vocero.
En base a los dos relatos del mismo hecho, el arma blanca secuestrada y
la valoración de los antecedentes penales de los detenidos, el juez Caterina les denegó la
excarcelación. La decisión fue apelada por la defensora oficial Marcela de Luca que asiste a los
jóvenes. Marta admitió que sus hijos tuvieron antecedentes penales cuando eran menores. Sin
embargo, el vocero judicial contradijo esta versión.
Marta relató que sus hijos estuvieron el día de la madre con ella en su
casa de Rouillón y La Paz. A las 22.30 de ese día se marcharon alcoholizados y, cuando llegaron a
Lejarza entre Matienzo y Felipe Moré, le pidieron un cigarrillo a un hombre que estaba fumando en
la puerta de su vivienda. La respuesta de dueño de casa fue hostil: les propinó insultos.
“Moisés siguió caminando, pero Fernando les contestó: «che, gil como nos vas a insultar así».
Entonces empezaron a discutir y el mayor de los hombres entró a su casa y sacó una escopeta. Le
apuntó a Fernando en el pecho. Cuando Moisés vio lo que pasaba se interpuso y recibió una
perdigonada en las piernas. Y a Fernando le rompieron la nariz de un culatazo”, explicó
Marta.
“Mis hijos me contaron que, como estaban tan golpeados,
“Rambo” les dijo a los policías de la 19ª que les abrieran una causa para tapar
todo”, dijo Marta. También indicó que ninguno de sus dos hijos recibió asistencia médica.
“Me quedé cerca de la comisaría 19ª y vi llegar una ambulancia del Sies. Hablé con uno de los
médicos y me dijo que no había asistido a ningún herido con perdigonadas. Además, los chicos me
contaron que no fueron revisados por ningún médico”.
“Lo que quiero es que se investigue todo esto para saber lo qué
pasó. A mis hijos les van a quedar antecedentes de un delito que no cometieron. ¿Cómo van a buscar
trabajo después?”, comentó Marta.
“Ellos dijeron que mis hijos les robaron pero se contradijeron
mucho. Contaron que los hirieron porque quisieron huir. Pero uno de ellos tiene los disparos de
frente: en las piernas”, indicó. “Fui a la Secretaría de Derechos Humanos a hacer la
denuncia, pero tuve miedo de que tomaran represalias y por eso no la hice”, relató. La Cámara
de Apelaciones en lo Penal deberá resolver.