Domingo 09 de Noviembre de 2008
El asesinato de María Esther Morlibo, ocurrido el viernes a la noche en Río de Janeiro y Cerrito, se produjo con escasos minutos de diferencia con el asalto que sufrió una mujer de 25 años prácticamente en el mismo lugar. Para los investigadores policiales, los dos episodios habrían sido cometidos por los mismos autores que vivirían en ese barrio. "Sería un grupo dedicado al robo al paso", describió un funcionario.
Hasta ayer no aparecieron testigos que hayan visto alguna de las secuencias. El sector donde sucedió todo estuvo afectado antenoche por un extenso corte de energía y eso perjudica a los investigadores. La única persona que parecía poder aportar algo de claridad era María C., la mujer asaltada por tres muchachos en ese misma esquina.
Poco claro.Los pesquisas contaron que la víctima del atraco, que vive a pocos metros de allí, sufre una severa miopía. Lo único que pudo distinguir en la oscuridad fue que los delincuentes eran jóvenes, vestían ropas claras y llevaban pelo corto.
Frente a la falta de testigos, los investigadores apostaban a que en las próximas horas las aguas se calmen en el barrio como para empezar un trabajo fino en busca de información. "No hay imputados aún. Este caso viene medio difícil", admitió un jefe policial.
Mientras tanto, la autopsia reveló que la bala calibre 32 ingresó en el rostro de María Esther por debajo del ojo izquierdo, muy cerca de la nariz.