Miércoles 11 de Noviembre de 2009
A Joel Alcaraz, el muchacho de 19 años que murió en el amanecer del lunes, en el barrio La Tablada, en un tiroteo entre dos grupos de jóvenes, le dispararon varias personas. Esto se desprende del resultado de la autopsia que determinó que el cuerpo del joven tenía balas de dos calibres distintos. A su vez, la detección de proyectiles de un tercer calibre así lo confirma. Los forenses llegaron a la conclusión de que la disputa entre las dos bandas fue feroz: el informe arrojó que el cuerpo de Alcaraz presentaba doce orificios y que sufrió cuatro balazos de gracia, ya que los disparos en la cabeza los recibió cuando ya estaba muerto.
El cuerpo del muchacho que militó en la barra brava de Rosario Central fue atravesado por balazos de una pistola calibre 9 milímetros y de un revólver calibre 32. Un proyectil calibre 9 milímetros perforó el hígado, otro tiro de calibre 32 impactó en el corazón y un tercero del mismo calibre dio de lleno en la cabeza. A su vez, los policías hallaron en la escena del crimen vainas servidas de una pistola calibre 11.25.
La autopsia realizada por el médico forense Sergio Vázquez reporta doce perforaciones en el cadáver de Alcaraz: cinco en la espalda, tres en el tórax y cuatro en la cabeza, pero no determinó la cantidad exacta de balazos que recibió porque algunos orificios —entrada y salida— corresponden a la trayectoria de la misma bala. Los peritos afirmaron Alcaraz ya no vivía cuando recibió los balazos en la cabeza porque no detectaron hemorragias en esa zona.
El hecho. La madrugada del lunes, Alcaraz llegó al boliche de Ayacucho al 5900, propiedad de los hermanos Gustavo y Jesús Benavente. Un lugar que desde hace dos meses le estaba vedado a partir de un viejo conflicto con el dueño del lugar. Sin embargo, el muchacho fallecido acudió nuevamente al local para buscar a su pareja y allí se desató una gresca en la que terminó con la cabeza rota por un botellazo.
Alcaraz se marchó del boliche enfurecido por la agresión. Se subió a un Peugeot 505 —de color marrón— que guiaba otro hombre y fue hacia su casa situada en bulevar Seguí y el puente de hierro. Una vez allí recogió un arma y con dos amigos se encaminó a la vivienda de su agresor, en pasaje Becquer al 500 bis, en la villa del Tanque.
Cuando llegó Jesús Benavente, de 23 años, en una moto Honda 250 Tornado, Alcaraz y sus acompañantes lo recibieron a balazos. Enseguida los allegados al herido rociaron a tiros a Alcaraz. Benavente quedó malherido con siete tiros que le atravesaron las piernas y el tórax.
Lo operaron durante cuatro horas en el Hospital de Emergencias y anoche seguía internado en estado reservado en la sala de terapia intensiva.
Los investigadores no habían determinado la motivación de la balacera, aunque manejan dos hipótesis. Una fuente judicial sostuvo que el tiroteo podría ser el epílogo de una disputa por el control del tráfico de droga en la zona. La otra de que el final de Alcaraz —según fuentes policiales— no provino de un ilícito previo sino de una riña callejera derivada de la gresca en el boliche
Ayer velaron a Alcaraz en su casa de Seguí al 200 bis. La policía dispuso custodia en una remisería de la familia Benavente. para evitar atentados en venganza. La prevención tiene sentido: los allegados a Alcaraz quemaron la casa de Jesús Benavente a poco del crimen.