Doce casos policiales de impacto y consecuencias públicas en 2009
Detalles de episodios en Rosario y la región y los vaivenes de sus investigaciones. Entre muchos otros que merecerían incluirse, una selección en base a su relevancia institucional.

Jueves 31 de Diciembre de 2009

21 de enero: A los tiros en Newell's

El recambio institucional en el club Newel’s Old Boys disparó una medición de fuerzas para conquistar el liderazgo de la hinchada que tuvo su expresión más violenta en los incidentes del 26 de enero. Ese día se realizaba un reempadronamiento de socios cuando irrumpieron unas 50 personas que llegaron en dos colectivos provistas de armas y palos, se enfrentaron con dos policías, efectuaron disparos, amenazaron a socios y robaron archivos de la administración.
  El desmadre, que terminó con 21 detenidos, reflejó el juego de disputas tras la derrota de Eduardo López en las elecciones del mes anterior. Fue, según planteó la dirigencia y demostró la investigación judicial, un plan para copar el club comandado por el ex líder de la barra brava, Roberto Pimpi Camino, y sus hermanos Alberto y Juan Ramón, con el fin de persistir como grupo de poder sin resignar ingresos económicos.
  Tras 73 días de búsqueda, el 8 de abril, Pimpi fue capturado en plaza Miserere, en Buenos Aires. Ocho días atrás Pimpi fue condenado a tres años de prisión como líder de la revuelta durante un juicio abreviado y salió en libertad condicional. A principios de octubre sus hermanos también recibieron la misma pena bajo el cargo de intimidación agravada.

24 de febrero: Raffo y la caja negra policial

Los incidentes de enero en Newell’s tuvieron una derivación inesperada. El oficial de policía Juan José Raffo, que trabajaba en la inspección de zona a la que pertenece la cancha, denunció cómo funciona la caja de recaudación ilegal de la policía. Lo hizo al ser pasado a disponibilidad por tres sumarios que se abrieron en su contra en base a denuncias anónimas y que luego no prosperaron.
  Raffo planteó que esos sumarios se iniciaron por que su desempeño frustró negocios de sectores policiales que actuaban en connivencia con el ex líder de la barra de Newell’s, Roberto Pimpi Camino. Dio nombres y apellidos de uniformados a los que sindicó como recaudadores —tres de ellos sus superiores inmediatos— y de su cartera de clientes, ligados a la economía ilegal.
  También precisó montos fijos y la mecánica de recaudación. Aunque el dato no es nuevo, tuvo la singularidad de ser relatado en primera persona por un integrante de la fuerza. Un día después de la divulgación pública del caso balearon el frente de su casa, cercana a Jefatura.
  La denuncia provocó un cimbronazo en la fuerza. Derivó en varios allanamientos a oficiales y las remociones de varios comisarios, entre ellos el ex subjefe de la Unidad Regional II.

27 de abril: El juicio oral que inició el cambio

Con el peso simbólico de encarnar el cambio de sistema de enjuiciamiento penal en la provincia, el primer juicio oral del nuevo Código Procesal Penal se realizó en Rosario y abordó un caso de homicidio ocurrido en febrero de 2008. Marta Dolores Agüero, la mujer imputada, fue condenada por un tribunal de tres jueces a 4 años de prisión por el homicidio con exceso en la legítima defensa de su pareja, Jorge Antonio Rivero, de 31 años, ocurrido el 2 de febrero de 2008.
  Sobre ese proceso oral recayeron las miradas de distintos actores del sistema, ya que obró como vidriera del cambio que vendrá. En las audiencias, de acceso libre y sin el secreto halo que rodea al expediente escrito, el debate quedó expuesto a los ojos del público.
  Santa Fe fue el último Estado latinoamericano en cambiar el proceso inquisitivo por un sistema acusatorio, donde gana peso el debate entre las partes y se suplanta el proceso escrito por el debate en juicios orales y públicos. La Justicia penal se encuentra ahora en la transición hacia ese modelo.

18 de junio: Policía ultimado en un burdel

El policía Emanuel Del Mastro realizaba servicios irregulares de vigilancia, que le habían asignado sus superiores, en el burdel Paraíso Real de Mendoza al 900. Dos hombres tocaron el portero eléctrico, una encargada los hizo pasar, y al llegar al hall se toparon con el agente, vestido de civil. Uno de ellos le disparó al menos tres veces. Robaron una billetera y un celular y se fueron. El crimen quedó registrado por la cámara del local.
  El sospechoso por el caso, Matías Robledo, de 23 años, con una condena a 3 años y medio por robo en un burdel en su haber, cayó el 23 de septiembre en un hospital de Resistencia adonde había ingresado herido de bala y con un nombre falso. Fue acusado del crimen de una comerciante asesinada tres días en Corrientes en un asalto.
  “Yo lo maté. Habíamos ido a robar y como le vi el arma disparé”, confesó Robledo en noviembre, cuando en un juicio abreviado aceptó ser condenado a 15 años de prisión por el ataque al policía.

19 de junio: Estremecedor fin de una docente

Lo último que se supo de la docente Alejandra Cugno fue que tras salir de la escuela en Cañada Rosquín levantó a una persona que le hizo dedo en el cruce de las rutas 34 y 66. La maestra no regresó a su casa ni llamó a su madre, quien cuidaba a su hijo de 5 años, en San Jorge. Se la buscó con frenesí hasta que su cuerpo apareció cinco días después en el fondo de un aljibe. Los investigadores difundieron fotos del hombre que había subido al auto y ubicaron a un sospechoso en San Justo. Era José Luis Baroni conocido como Puma. Quien en una larga madrugada de confesión admitió haber asesinado a la maestra.
  Empleado rural de 41 años, residente en Piamonte, Baroni fue procesado por el rapto, violación, robo y homicidio de la docente. Luego, en una posterior declaración, negó haber abusado y matado a la mujer, deslizando culpas hacia terceros. Al conocerse su detención una mujer que reside en la localidad cordobesa de Devoto reconoció a Baroni como el autor de un ataque sexual y a golpes que había sufrido años atrás. Actualmente Baroni está preso en Sastre con perspectiva de una pena a prisión perpetua.

19 de julio: Delincuentes de guante blanco

Los delitos económicos pasan más rápido al olvido que el daño que provocan. A mediados de este año se conoció que un juez federal de Rosario recibió una denuncia por una formidable maniobra cometida por una organización delictiva que, en cinco años, vendió facturas truchas por 72 millones de pesos y con esa maniobra facilitó a distintas empresas la evasión de impuestos por más de 33 millones.
  En el caso están implicadas empresas locales, contadores y escribanos que utilizaron personas insolventes para crear firmas comerciales emisoras de facturas ficticias. La Afip comprobó que hasta noviembre de 2008 esta estructura estaba intacta y seguía operando. El ideólogo y líder de esta red es un sujeto con varios domicilios en Rosario que ya tiene una causa abierta por evasión en Rosario. Los otros integrantes son altamente calificados y tienen un conocimiento profundo del sistema tributario.
  Son delitos de guante blanco siempre impunes. A mitad de año se supo que las dos regionales de la Afip en Rosario remiten a la Justicia Federal por año un promedio de 90 denuncias por evasión simple y agravada. La inmensa mayoría prescriben. En 2008 no hubo un solo procesado por esta clase de ilícitos.

9 de septiembre: Locura y muerte en Alberdi

Fue un horror de violencia de un chico de 20 años, Lalo Repetto llegó a su casa de Marull al 200, en Alberdi, tras huir de un instituto psiquiátrico céntrico. Se trenzó en pelea con un cuchillo con Nicolás, su hermano de 22 años, al que mató de cuatro puñaladas. Después subió a su Ford K 2009 y enfiló hacia lo de su vecino Sabas Kontides, de 80, que había salido por el ruido. Atropelló el portón de Don Sabas y le partió la cabeza con un trozo de hierro. Enseguida golpeó a su hija Viviana Kontides, de 43, dejándola grave. Al salir atacó a su propia madre, de 50, en la vereda, donde lo frenó la policía.
  Lalo Repetto está internado actualmente en el Hospital Agudo Avila. Una pericia psiquiátrica que diagnosticó “psicosis delirante aguda” lo puso al borde de ser declarado inimputable. Su familia acaba de requerir su traslado a un psiquiátrico de Buenos Aires lo que fue denegado. Su madre y su vecina Viviana se recuperar de aquel tremendo ataque. El estupor perdura entre quienes recuerdan la bondad de Lalo, un chico que jugaba con destreza al fútbol en el club Rowing, hincha de Rosario Central y de una tristeza insuperable por la prematura muerte de su padre.

13 de octubre: Infernal tiroteo en zona sur

Fue una infernal descarga de plomo en plena tarde, en una poblada esquina de la zona sur. Dos policías quisieron identificar a tres hombres que iban en un auto y se inició una increíble balacera que terminó con dos muertos y un efectivo herido.
  Según la versión oficial, dos policías de la Sección Homicidios iban de civil en un Fiat Uno bordó e intentaron detener a un Siena rojo en Uriburu y Corrientes. Los del auto respondieron a los tiros. Se inició una persecución hasta Uriburu y San Martín, donde los policías se bajaron del auto y siguieron tirando (hubo unos 40 disparos), lo que obligó a numerosas personas a buscar refugio.
  El Siena siguió cinco cuadras hasta quedar perforado a tiros en Esteban de Luca al 700. El conductor, Leandro Julio Godoy, de 33 años, se arrojó del auto. Tenía un tiro en el pie y quedó preso. Carlos María Priotti, de 41 años, líder de la banda, se suicidó de un tiro en la cabeza. Un tercer integrante escapó. Esa tarde ingresó a un hospital Damián Alberto Aguirre, de 29 años, quien murió en noviembre por una bala que le entró por un glúteo y se alojó cerca del corazón. La banda tenía dos handys conectados a la frecuencia policial.

20 de octubre: Toma de rehenes en bulevar Oroño

A las 10 de la mañana alguien llamó a la policía desde una clínica de Oroño al 700 donde se producía un robo. El asaltante retuvo a pacientes y empleados mientras el bulevar se convertía en un pandemonium. Al verse sin salida, tras una negociación, se entregó y volvió a la cárcel donde cumplía una condena de 19 años y 2 meses de prisión.
  Ese dato, junto a su identificación, disparó varias sorpresas. Una fue que el asaltante, Ricardo Albertengo, quedaba como sospechoso de cometer una secuencia de robos recientes a consultorios médicos. La segunda fue que la condena que cumplía era por un resonante homicidio ocurrido en un bar 15 años antes. Fue el 2 de abril de 1994 en el bar La Granja, de 9 de Julio y Sarmiento, donde Albertengo entró tras un intento de robo en una verdulería. Allí un cliente, Alejandro Debortoni, intentó calmarlo cuando distinguió que cargaba el arma. Albertengo le disparó un tiro que le perforó la aorta.
  Albertengo ya fue reconocido por tres mujeres que fu1eron asaltadas en un centro de belleza y en una clínica médica este año. Ya acumuló 16 causas que lo tienen como sospechoso.

29 de octubre: Brutal ejecución en Cerrito y Mitre

No fue grave por su resultado porque la víctima se recuperó. Lo que tuvo de impresionante el atentado contra Diego Wainberg, un comerciante de 34 años, fue su violencia extrema: lo ejecutó un sicario que bajó de un auto y le disparó cinco tiros a corta distancia, ante testigos y en plena tarde, sin más inquietud que concretar su misión, en Cerrito y Mitre.
  Los balazos le cruzaron el tórax perforando los pulmones. Pese a lo crítico del panorama inicial y a la abundante pérdida de sangre, Wainberg se restableció. Luego se supo que el padre de la víctima, Elio Wainberg, tenía asignada custodia policial a partir de un atentado sufrido a mediados de septiembre en su empresa, Salinera Austral SA, cuyo frente en Mitre 5071 fue entonces rociado a balazos. Wainberg padre y su hijo mayor tenían asignada custodia policial. Pero Diego, blanco de la ejecución, no trabajaba con ellos.
  Desde el vamos estuvo claro que el ataque fue un deliberado intento de asesinato sin intención de robo. La policía apuntó inicialmente a una disputa por una deuda. Este caso de notable violencia nunca se aclaró ni a nivel policial ni judicial.

9 de noviembre: La letal serie de La Tablada

Joel Alcaraz, de 19 años, fue asesinado en el barrio La Tablada en un encarnizado tiroteo: la autopsia detectó doce orificios de bala en su cuerpo. El crimen fue el resultado de una disputa de Alcaraz en un boliche con los hermanos Gustavo y Jesús Benavente. Este último también fue baleado.
  Este crimen es parte de una secuencia todavía más grave: en el año que hoy termina se produjeron 17 homicidios en un rectángulo de 20 cuadras por 10 de esa zona que agrupa La Tablada, villa del Tanque, villa Manuelita y Fonavi Municipal, el 15 por ciento del total de crímenes del departamento Rosario. Muchos se investigaron deficientemente o no fueron investigados según una compulsa del Ministerio de Seguridad.
  No todos tienen la misma causa. Pero sí comparten rasgos: son hechos de enorme violencia, que suelen ocurrir en la vía pública, que ponen en peligro a vidas ajenas a las disputas, que sus víctimas son jóvenes y que entre sus detonantes está la riña por el tráfico de drogas o los delitos contra la propiedad.

20 de noviembre: Fraticelli, un cierre resonante

Estuvieron siete años condenados por asesinato agravado. Pero al final para cuatro de los cinco encargados de revisar esa pena no hubo pruebas de homicidio. Por esa razón Carlos Fraticelli y su ex esposa Graciela Dieser fueron absueltos.
  El fallo perfiló el cierre de este drama en donde se investigó el caso como el asesinato de la hija de un juez, en que se condenó al magistrado y su esposa, quienes tras atravesar penuria y cárcel quedaron sin reproche por la muerte de Natalia.
  El impacto institucional fue demoledor. Todas las instancias judiciales de la provincia convalidaron que la condena por asesinato se había dado en el marco de un proceso válido. Algo que la Corte de la Nación desestimó considerando que se violaron las garantías de los acusados y objetando el sistema procesal utilizado. Fraticelli aseguró que lo había condenado un sistema judicial con fuertes vínculos con las gestiones de gobierno justicialista. Y el gobernador Hermes Binner resaltó tal cosa diciendo que si fuera ministro de la Corte provincial renunciaría.