Lunes 28 de Octubre de 2013
El 27 de agosto pasado un hombre que debía asistir como testigo a una rueda en la que el subjefe de Automotores, Guillermo Cardini, debía ser objeto de un reconocimiento, contó en un juzgado cómo le balearon la casa la mañana anterior a la medida. Al día siguiente Cardini, acusado de facilitar información a Los Monos, no fue reconocido por nadie, por lo que la rueda lo favoreció procesalmente.
El testigo es un mecánico que dijo en su momento —y por eso fue convocado a la rueda— haber visto a un hombre de características físicas coincidentes con las de Cardini conversando con un integrante de la familia Cantero frente a una cochera del pasaje Blanco al 6000 donde, algo más de un mes después, serían secuestrados vehículos de Los Monos.
El 26 de agosto a las 6 de la mañana, un día antes del reconocimiento que debía hacer en Tribunales, este mecánico sintió ruidos en la calle cuando estaba durmiendo y salió a ver que ocurría, aunque no advirtió nada raro ni divisó a nadie. Más tarde, a las 7.30, una vecina le contó que habían baleado el frente de su casa. El mecánico examinó mejor y advirtió dos plomos y dos cápsulas que entregó en el juzgado. Notó incluso que uno de los balazos había pegado al lado de una garrafa llena. Todo esto fue referido a la jueza Mónica Lamperti.