Sábado 14 de Noviembre de 2009
Los dos hermanos habían bebido en exceso, se insultaron y más tarde el menor de ellos decidió poner fin a la pelea: armado con una escopeta, fue a buscar a su hermano hasta su casa de Soldini y lo mató. Dos años y ocho meses después, el autor del disparo fue condenado a 10 años de prisión como autor de un homicidio simple que dice no recordar por haber estado borracho.
El crimen ocurrió en la zona rural de Soldini el domingo 14 de marzo de 2007. Desde la mañana de ese día Roque Bravo, un peón rural de 56 años, había bebido abundante alcohol junto a su hermano Catalino, de 53, en la casa de un allegado, en el barrio Tío Rolo de Rosario. Allí tuvieron una primera discusión hasta que el mayor de los hermanos abandonó la reunión alrededor de las 15.
Un rato más tarde la discusión se reinició en la vivienda que ambos hermanos compartían con sus familias en Soldini. A esa nueva pelea, el menor de los hermanos puso fin con un escopetazo que apagó la vida de Roque. Su esposa escuchó la discusión y cuando intervino encontró a su marido gravemente herido en el baño . Entonces llamó a la policía.
La mujer contó que alrededor de las 17 de aquel día "Catalino regresó insultando e invitando a pelear a Roque y enseguida se escuchó una detonación". A Roque lo internaron muy grave en el Hospital de Emergencias con una herida en la zona del lado derecho del tórax y murió al día siguiente. Catalino, en tanto, se fue de la casa y deambuló por caminos de tierra y campos de Soldini hasta la medianoche, cuando se presentó en la comisaría 33ª. Dijo no recordar dónde había dejado el arma.
Sin recuerdo."Estaba tan tomado que no me acuerdo lo que pasó", dijo Catalino cuando lo indagaron. Su único recuerdo era "que vinieron unos paisanos conocidos de Santiago y tomamos mucho hasta emborracharnos". Admitió, no obstante, que otro familiar le dijo que el había sido el autor del disparo y que eso lo llevó a entregarse. Además, reconoció que siempre tenía discusiones con Roque porque lo trataba "como a una criatura". Dijo que incluso habían mantenido peleas a punta de cuchillo.
Tras el juicio por el crimen, el juez de Sentencia Julio Kesuani condenó a Catalino a 10 años de prisión al considerar que "no se advierte la existencia de otra persona que podría haber sido autora de la herida. El regreso posterior invitando a Roque a pelear hizo que la concubina se metiera en la casa y desde allí escuchó un estampido. La inmediatez con que sucedieron éstas secuencias excluye toda duda respecto al autor del disparo".
Además, consignó en el fallo que una de las hijas de la víctima vio a su tío "con una escopeta de dos caños en la mano", le preguntó qué había pasado y éste respondió "que había hecho una macana".