Sábado 16 de Enero de 2010
Un hombre de 33 años y prontuario abierto fue detenido el jueves a la tarde en barrio Larrea acusado de ser el homicida del ex convicto Rubén Darío Valcarcel, ocurrido el pasado 7 de noviembre en Empalme Graneros. El crimen fue el punto final de una discusión por la rotura de dos arcos de una canchita de fútbol. Si bien los investigadores sostuvieron desde el inicio que Valcarcel había generado la disputa y el agresor había respondido "por cansancio", sus familiares aseguran que se trató de una ejecución.
"Yo no te voy a negar lo que era mi hermano, pero el Gato (por el detenido) no era un laburante como salió en el diario", dijo ayer José Luis Valcarcel, hermano mayor del muchacho asesinado. Los Valcarcel son una familia de pescadores oriundos de la isla entrerriana de El Espinillo, ubicada frente al Monumento a la Bandera.
José es el mayor de siete hermanos. Rubén Darío, alias Canguro, era el segundo. Tenía 32 años y dos pequeñas hijas. "Era un muy buen jugador de fútbol. Un buen defensor que pudo haber jugado en Rosario Central, pero a los 19 años cayó preso y listo", recordó ayer José.
El Canguro Valcarcel fue un tipo respetado en la cárcel de Coronda por defender a sus pares rosarinos. De allí salió en 2007 y trató de reinsertarse haciendo changas. Su hermano se lo llevó a vivir a su casa de pasillo de Fraga entre Génova y Juan B. Justo frente a lo que fuera el Club Infantil Tauro.
Un club ubicado detrás de la escuela 1319 José Ortolani, del que sólo quedan una maltrecha cancha para siete jugadores y los dos arcos de la discordia. Desde hacía dos años, en una construcción que supo ser bufete y los vestuarios, vivía con su pareja Hernán G., de 33 años, conocido como Gato. Esa cancha, donde durante 25 años soñaran varias generaciones de pibes, se convirtió en noviembre en la escena del crimen.
Los arcos de la discordia. Esa fue una semana trágica en la vida de los Valcarcel. Dos días antes del homicidio del Canguro, un sobrino de un año y medio murió ahogado en El Espinillo. Rubén, un tipo curtido por su experiencia tras las rejas, sobrellevó la desgracia como pudo. "No quiso ir al cementerio y se fue a bailar a Winner (Juan José Paso y Colombia). Volvió el sábado, fue a una carnicería y sacó fiado dos kilos de asado", recordó José. Al mediodía, junto a cinco amigos y su hermano, prendieron el fueguito al costado de la cancha de Tauro.
Esos días habían sido ásperos en la convivencia del Gato con los muchachos del barrio. "Este usurpó el lugar de los caseros. Como no le gustaba que fueran a jugar a la pelota cortó los arcos y tiró lo caños", explicó José. Eso puso el clima en punto de guerra. Ese sábado Canguro empezó a gritarle: "¿Sos loco vos que les cortaste los arcos a los pibes? ¿Quién te crees que sos? Salí y decime", rememoró José. Tanto hizo que el Gato finalmente salió de su casa. Portaba, según el hermano de la víctima, un revólver de caño largo cromado.
"Sáquenlo porque lo mato", dijo a los amigos de Valcarcel. Pero éste no se amedrentó: "Vení al medio de la cancha. Tirá el fierro y lo arreglamos a los ganchos", respondió, según contó su hermano. El Gato fue hacia el mediocampo y disparó al pecho de su rival, que vestía una camiseta del Chelsea inglés. La de Frank Lampard. "Mi hermano se levantó la remera y tenía un agujero en el pecho. Lo único que me dijo fue: «Ya está. Cuidame la vieja y a mis hijas». Murió en el Heca. La bala le dio en el corazón", recalcó José.
Hernán G. huyó arma en mano. Los vecinos, en represalia, quemaron y derrumbaron la casa usurpada. Desde ese día estuvo prófugo. El jueves una patrulla de la comisaría 20ª lo detuvo en La República y Circunvalación. Dicen que no estaba armado pero se resistió. Quedó preso por el crimen y en las próximas horas comparecerá en Tribunales.