Detenidos en la calle tras un nuevo robo a burdel céntrico
Joanna hablaba por teléfono en el patio de una casa de citas del centro mientras sus dos compañeras conversaban para matar el tiempo a la espera de clientes. En eso sonó el portero eléctrico. Una de las muchachas bajó a abrir la puerta de calle y se topó con un hombre que sólo tuvo que empujarla para ingresar junto a un cómplice.

Miércoles 09 de Diciembre de 2009

Joanna hablaba por teléfono en el patio de una casa de citas del centro mientras sus dos compañeras conversaban para matar el tiempo a la espera de clientes. En eso sonó el portero eléctrico. Una de las muchachas bajó a abrir la puerta de calle y se topó con un hombre que sólo tuvo que empujarla para ingresar junto a un cómplice. Las dos jóvenes quedaron a merced de los intrusos que, tras inmovilizarlas, recogieron dinero y teléfonos celulares. Pero los gritos de las chicas sobresaltaron a Joanna que se contactó con la policía. Eso posibilitó que un rato después los ladrones fueran atrapados en la calle.

Fue un caso más de una modalidad delictiva reiterada, el asalto a burdeles céntricos, que este año tuvo su expresión más trágica el 18 de junio pasado. Esa noche, en un primer piso de Mendoza 909 fue asesinado Emanuel Del Mastro, un agente de 25 años que custodiaba el local, en una situación de robo (ver aparte).

El nuevo atraco ocurrió el lunes a la tarde en una propiedad de planta alta situada en el cruce de Presidente Roca y San Juan. El inmueble tiene varios departamentos, un patio cubierto con un techo metálico y está frente al colegio María Auxiliadora. En el privado sólo estaban Joanna, Roxana y Edith, tres chicas que, al parecer, ofrecen servicios sexuales. Sin embargo, las muchachas declararon en la comisaría 2ª que el lugar funciona como una casa de masajes y que ellas no ejercen la prostitución.

Timbre y asalto. Cerca de las 18.30 de anteayer un muchacho llegó a la casa, tocó el portero eléctrico y una de las chicas bajó por la escalera a abrir. La joven fue casi atropellada por el intruso que entró junto a otro sujeto. La empujaron arriba.

Una vez en la planta alta, los dos asaltantes ataron de manos y pies a las dos jóvenes con los cables de un teléfono fijo. Asustadas, las chicas atinaron a gritar. Mientras esto ocurría, Joanna hablaba con un teléfono inalámbrico en el patio. "Había salido porque no tenía señal adentro", explicó el comisario Sergio Vergara, jefe de la comisaría 2ª, que controla la zona donde ocurrió el hecho.

Advertida por los alaridos de sus compañeras, Joanna llamó al 911 y varias patrullas policiales acudieron al lugar. Los dos ladrones ya habían recogido unos 400 pesos y dos teléfonos celulares cuando las sirenas de los patrulleros resonaron en la cuadra. Los malhechores advirtieron que la policía les pisaba los talones y decidieron partir.

Bajaron por la escalera y escaparon a la carrera aunque no llegaron muy lejos. A uno de los ladrones lo atrapó un agente de la Brigada Motorizada cuando apenas había recorrido unos pocos metros. A su socio, una patrulla del Comando Radioeléctrico lo prendió a dos cuadras de allí.

Dos hermanos. Los dos ladrones fueron trasladados a la seccional 2ª. Allí fueron identificados como Marcelo D'Angelo, de 28 años, y Germán D'Angelo, de 24. Los dos muchachos son hermanastros y viven en la zona sur de la ciudad. Fuentes policiales reportaron que Marcelo D'Angelo había salido hace cinco meses del penal de Coronda, donde cumplió una condena de cinco años por robo calificado.

Ayer a la tarde dos oficiales de la División Judiciales entrevistaron en el lugar a Joanna y le entregaron una citación. Luego declinó referir lo ocurrido a un cronista de este diario. "Disculpame, tengo muchos problemas y prefiero no hablar", se excusó Joanna.