"Dejen tranquilos a los jueces", pidió Carlos Fayt
Buenos Aires.— Carlos Fayt, ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, pidió que "dejen tranquilos a los jueces" en la polémica por la reducción de la edad de imputabilidad de los menores, y exigió que antes se baje "el desamparo, la exclusión social, el hambre, el desempleo y la miseria".

Miércoles 10 de Diciembre de 2008

Buenos Aires.— Carlos Fayt, ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, pidió que "dejen tranquilos a los jueces" en la polémica por la reducción de la edad de imputabilidad de los menores, y exigió que antes se baje "el desamparo, la exclusión social, el hambre, el desempleo y la miseria".

"Es necesario que el Congreso se ocupe profundamente de la situación de los menores. Visiten los establecimientos de detención de menores, tendrán vergüenza. Dejen a los jueces tranquilos", dijo Fayt.

Consultado sobre la reducción de la edad para imputar a menores que delinquen, el juez contestó: "¿Puede usted bajar el desamparo, la exclusión social, el hambre, el desempleo, la miseria? Baje eso y después le voy a contestar yo la edad".

De tomas maneras, el decano de los jueces de la Corte evitó, por "prudencia y decoro", polemizar con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que criticó a los magistrados que liberan delincuentes.

Sobre la situación de los menores, el magistrado dijo: "Ya señalé que los estoicos griegos habían puesto hace 2.500 años en su templete una máxima: «Que el hombre sea sagrado para el hombre». Ahora, para nosotros, la máxima debe ser que los niños son sagrados para la sociedad argentina".

La Corte Suprema de la Nación dictó hace una semana un fallo que rechazó la libertad de un grupo de menores internados en el Instituto San Martín de Capital Federal, revocando una medida que en diciembre había dispuesto la Cámara Nacional de Casación Penal. En su fallo, el tribunal le requirió al Poder Legislativo que adecue las leyes nacionales sobre menores a los tratados internacionales, y a los jueces que analicen la situación de cada joven a su cargo. Además, hubo magistrados como Argibay que argumentaron que mantener detenidos a los menores evitaba males mayores, como que salieran a delinquir nuevamente, con riesgos para las vidas de terceros y las propias. (DyN)