Martes 13 de Abril de 2010
Pregunto a los papás del baby: ¿alguna vez se detuvieron a mirar las caritas de sus hijos cuando entran a la cancha? Yo veo que sienten que tocan el cielo con las manos. Por eso les pido que no los desilusionemos, y que no caigan de golpe de ese sueño. Ellos disfrutan jugando. Si no cumplimos con el club, con los entrenamientos y si nos peleamos como bestias todas las consecuencias caen sobre ellos. Si no coincidimos con el técnico o el árbitro, debemos hablarlo, cualquier diferencia tiene que ser tratada sin que nuestros hijos sean partícipes. Pierdan o ganen, siempre hay que darles apoyo. No llevamos a los chicos a jugar para ver "si nos salvamos con el pibe". Actuando así terminamos peleándonos todos. Y en el medio siempre quedan ellos. Por eso les pido a todos que se detengan y miren a sus hijos a los ojos. Dejémoslos jugar, que es lo que tienen que hacer los niños.
María Elena Dall’Anese, medallanese@yahoo.com