Cruento escape de un preso al que llevaron a visitar a los padres
Jorge Omar Godoy o Alanís, de acuerdo a su prontuario, hizo buena letra desde que llegó en 2002 a la cárcel de Coronda. Allí debía cumplir una condena de 9 años por robo calificado. Con una ficha en la que exhibía un excelente comportamiento, el juez de Ejecución Penal le concedió en marzo de este año un permiso especial...

Miércoles 03 de Diciembre de 2008

Jorge Omar Godoy o Alanís, de acuerdo a su prontuario, hizo buena letra desde que llegó en 2002 a la cárcel de Coronda. Allí debía cumplir una condena de 9 años por robo calificado. Con una ficha en la que exhibía un excelente comportamiento, el juez de Ejecución Penal le concedió en marzo de este año un permiso especial para visitar a sus familiares que están radicados en la provincia de Buenos Aires. Pero en el tercer viaje al conurbano, el convicto y sus allegados les tendieron una emboscada a los agentes penitenciarios que lo custodiaban. Terminaron golpeados y Godoy prófugo.

El incidente hizo que las autoridades del Servicio Penitenciario (SP) de Santa Fe abrieran un sumario interno para establecer si hubo o no negligencia por parte de los guardiacárceles que habían acompañado al interno. Godoy, de 40 años, exhibió durante los años que estuvo en el mayor penal de la provincia una conducta ejemplar, según indicaron ayer fuentes del SP. El hombre, según su legajo, había sido procesado por el juzgado de Instrucción 4 y condenado por el de Sentencia Nº 1 de Rosario.

Intachable. De acuerdo a los registros del SP, Godoy llegó a Coronda el 31 de mayo de 2002. Durante todos estos años, el interno mantuvo un comportamiento muy bueno y entonces solicitó los beneficios que prevé la ley nacional 24.660, conocida como de ejecución de la pena. El artículo 168 establece que los presos que no reciban visitas regularmente porque sus familiares se encuentran radicados en otra jurisdicción y no puedan viajar, y a la vez demuestren buena conducta, pueden acceder a lo que se conoce como "visitas de acercamiento".

Las fuentes consultadas ayer contaron que el juez de Ejecución Penal de Coronda, Julio César Arri, le concedió esa prerrogativa en marzo de este año. El oficio llegó ese mismo mes ante las autoridades del SP. En teoría, Godoy pidió permiso para visitar a sus padres que viven en la localidad bonaerense de Pablo Nogués, a unos 40 kilómetros al noroeste de Capital Federal. Los dos primeros traslados se cumplieron con toda normalidad.

La fuga. Godoy siempre era llevado con las esposas colocadas y custodiado por tres agentes del SP que utilizaban un vehículo oficial para esa misión. El 4 de noviembre pasado, el convicto fue conducido bajo las mismas precauciones. Al llegar a destino, según indicaron voceros penitenciarios, el interno pidió que le quiten uno de los grilletes porque tenía que ir al baño. Tras ello, el preso le aplicó un golpe en la cara a uno de los custodios. Eso hizo que los otros dos agentes, uno de ellos ubicado en la puerta de la casa, intentaran entrar en acción.

Pero un grupo de familiares y allegados a Godoy "saltaron" y se abalanzaron sobre los efectivos, que recibieron golpes en distintas partes del cuerpo. A todo esto, el preso corrió hacia un patio trasero de la casa, trepó a un tapial y de allí pasó a los techos de las casas vecinas para escapar. Hasta ayer no había novedades sobre el paradero del prófugo.