Critican a la ONU por perjudicar a países pobres en acuerdos sobre clima
La principal meta fijada por los delegados de la conferencia de la ONU sobre cambio climático, que se abre hoy en Doha, con la participación de 190 países, es la renovación del primer período de compromiso del Protocolo de Kyoto, que expira el 31 de diciembre.

Lunes 26 de Noviembre de 2012

La principal meta fijada por los delegados de la conferencia de la ONU sobre cambio climático, que se abre hoy en Doha, con la participación de 190 países, es la renovación del primer período de compromiso del Protocolo de Kyoto, que expira el 31 de diciembre. El Protocolo de Kyoto es el acuerdo de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, establecido en la Cumbre de Río en 1992. Pero "la estructura y los procesos de negociación de las Naciones Unidas sobre el clima son anticuados, injustos e impiden llegar a acuerdos, además de perjudicar a los países pobres", indica un estudio publicado en Nature Climate Change, cuyos resultados llegan antes del comienzo del encuentro de Qatar.

El estudio, dirigido por la doctora Heike Schreder, de la Universidad de East Anglia y el Centro Tyndall para la Investigación del Cambio Climático, ambos en Reino Unido, sostiene que el método utilizado por la convención de las Naciones Unidas ahoga el progreso y contribuye al bloqueo de puertas para la negociación, lo que finalmente va en contra de los países pobres más que contra los países ricos. Esto demuestra que las delegaciones de algunos países participantes han incrementado su tamaño en los últimos años mientras que otros se han reducido, lo que limita el poder de negociación de los países pobres y hace su participación menos eficaz. Los investigadores recomiendan que los países consideren nivelar el número de miembros para permitir una amplia representación de todos los departamentos gubernamentales y sectores de la sociedad. "La ONU debe reconocer que estas estructuras anticuadas sirven para limitar en vez de alentar a la cooperación en materia de política internacional sobre el clima. Los países pobres no pueden darse el lujo de enviar delegaciones numerosas y su nivel de experiencia por lo general se mantiene muy por debajo de la de los países más ricos. Esto limita el poder de negociación de los países pobres y hace que su participación en cada sesión sea menos eficaz", explica Schroeder, que asistirá a la cumbre de Doha.

Los investigadores concluyen que la asistencia ha cambiado en términos de cantidad y diversidad de representantes. El número de delegados pasó de 757 de 170 países en 1995 a 10.591 personas de 194 países en 2009, cuando además hubo 13.500 delegados de 937 organizaciones de observadores no gubernamentales. Los pequeños países en desarrollo tienen el mismo tamaño en sus delegaciones, mientras que los países del G-7 y 5 (Brasil, China, India, México y Sudáfrica) aumentaron los suyos. La excepción es Estados Unidos, que después de retirarse del Protocolo de Kyoto comenzó a enviar menos delegados. Greenpeace no organizará protestas en Cumbre sobre Cambio Climático de Doha Greenpeace no organizará protestas durante la cumbre, pero su actividad se centrará en la presión a las delegaciones y la interacción con los medios de comunicación durante la COP18, que se celebrará del 26 de noviembre al 7 de diciembre. Durante la anterior cumbre, celebrada en Durban (Sudáfrica) en 2011, los activistas de la organización ocuparon el centro de conferencias donde se celebraban las conversaciones. Greenpeace exige decisiones concretas para reducir el aumento de la temperatura global, como limitar el exceso de derechos de emisión del primer periodo de compromiso de Kioto. Baraka destacó que su organización también busca "acciones" contra aquellos países que no tienen compromisos internacionales y "un puente" que cubra la brecha existente entre las políticas y la ciencia. Asimismo, Greenpeace espera conseguir que en la cumbre se destinen más fondos a corto y medio plazo, de manera que se inviertan al menos 15.000 millones de dólares al año desde enero de 2013. Por último, Greenpeace aspira a que las partes diseñen una hoja de ruta hacia un acuerdo global legalmente vinculante para 2015, señaló su representante.