Crimen de Demarre: sigue preso el presunto chofer
Andrés “Gitano” Fernández, acusado de conducir el Bora desde el que mataron a Diego Demarre, seguirá en prisión preventiva.

Viernes 18 de Septiembre de 2015

Andrés “Gitano” Fernández, acusado de conducir el Bora desde el que mataron a Diego Demarre, seguirá en prisión preventiva. Un camarista rechazó un pedido de libertad por falta de pruebas tras evaluar que hay evidencias y respaldar la investigación. Es la misma hipótesis que sustentó la acusación contra Ariel “Guille” Cantero y dos laderos suyos, a quienes un día antes les rechazaron un acuerdo abreviado con penas atenuadas por el crimen.
  La resolución dictada por Guillermo Llaudet se conoció 24 horas después de que su par Daniel Acosta rechazara por falta de fundamentación el abreviado firmado por otros tres implicados en el crimen de Demarre: Cantero, Emanuel “Ema” Chamorro y Leandro “Gordo” Vilches. En la causa además está prófugo Ramón “Monchi” Machuca.
Procesado. Fernández fue procesado en marzo por el juez de Instrucción Luis María Caterina como partícipe necesario del crimen de Diego Demarre, ejecutado en Maipú y Seguí el 27 de mayo de 2013, un día después del crimen de Claudio “Pájaro” Cantero, líder de Los Monos, frente al boliche de Demarre.
  Fernández es un vendedor de autos que no participó del acuerdo abreviado y sigue preso, acusado de conducir el auto en el que, según la teoría del caso, Guille iba como acompañante para concretar el crimen. El Gitano fue procesado por indicios que lo ubican en su Volkswagen Bora 1.8 T Highline blanco, dominio LQS 272, junto al grupo que acudió al Heca después del ataque a tiros contra el Pájaro. Desde un vehículo idéntico doce horas después mataron a Demarre.
  También es decisiva una escucha entre Chamorro y Vilches en la que revelan en forma indirecta que Fernández manejaba el auto y que quien disparó era “Roberto” (sobrenombre probado de Guille). Las cámaras de la casa de Demarre permitieron establecer que la patente del Bora terminaba en 2.

Apelación. El defensor Ignacio Carbone apeló la prisión preventiva cuestionando las pruebas. Dijo que no se verifica “apariencia de responsabilidad” y que “no hay más que conjeturas jurídicas sin sustento”. Para el abogado, el procesamiento es una “copia textual” del de Cantero, Chamorro y Vilches, con el agregado de la relación personal de Fernández con la familia Cantero.

Audiencia. La respuesta al planteo se conoció ayer en una audiencia a la que asistieron el imputado, el defensor, el fiscal de Cámaras Guillermo Camporini, quien se opuso al pedido de libertad, y la fiscal María Eugenia Iribarren, quien tras la caída del abreviado quedó desde ayer al frente de la causa Demarre.
  Llaudet leyó la resolución que confirmó la prisión preventiva y se adentró en el análisis de la prueba. Lo hizo tras revisar el procesamiento de la jueza Alejandra Rodenas sobre Cantero, Chamorro y Vilches y el que elaboró Caterina sobre Fernández. Dijo que los elementos se reiteran en los escritos porque “el marco fáctico es único. El chofer no puede abstraerse del hecho. ¿Cómo prescindir del Bora si es captado antes, durante y después del hecho, incluso por una cámara del domicilio de la víctima”, planteó Llaudet.
  Así, consideró que el juicio de probabilidad fue dictado “razonablemente”, lo que permite “habilitar la investigación”. Advirtió que en las escuchas hay elementos que sitúan al Gitano como encargado de conducir hacia la escena del crimen y de la “logística de transporte del grupo”. Por lo tanto, concluyó que “no son meras conjeturas jurídicas” lo que sustenta el caso.
  Para el camarista, las conversaciones entre Chamorro y Vilches no pueden ser analizadas fuera del contexto de la asociación ilícita de Los Monos a la que ellos mismos aceptaron pertenecer en el abreviado.
  Finalmente, para Llaudet debe tenerse en cuenta que la pena en expectativa es alta y que Fernández estuvo casi un año prófugo. Recordó que a un año del hecho el pedido de captura en su contra no estaba vigente, lo que atribuyó a la “proyección sobre la policía que tenía la banda” o a cierto “grado de connivencia policial”. Fernández sabía que lo buscaban porque “vecinos y conocidos se lo advertían”.