Sábado 09 de Octubre de 2010
Un estricto plan para la última fase de evacuación de los 33 mineros atrapados bajo tierra en Chile fue diseñado por equipos de rescate e incluye el ingenio criollo, equipos con tecnología de última generación y una estricta dieta.
Una vez que cuatro socorristas bajen al fondo de la mina por una cápsula construida especialmente para el rescate, los 32 mineros chilenos y uno boliviano serán sometidos a un chequeo médico y una posterior charla antes de subir a la superficie.
Los mineros, antes de esa instancia, han sido monitoreados con cinturones biométricos para grabar sus signos vitales y desarrollar modelos predictivos de cómo será la subida a través de la cápsula.
Del equipo de rescate, bajarán dos socorristas, un minero y un paramédico, que asistirán a los operarios en su ingreso a las cápsulas por las cuales ascenderán a la superficie.
Las cápsulas miden 3,95 metros de alto y pesan unos 460 kilos. Están equipadas con un arnés para sujetar los mineros, un tubo de oxígeno y un micrófono. El casco del minero tiene altavoces para una permanente comunicación en el ascenso con el equipo de rescate que lo aguarda en la superficie.
El ascenso (que se estima tomará cerca de 45 minutos por cada minero) será monitoreado con imágenes y sonido. Una vez en la superficie, tomarán contacto con socorristas mineros, médicos y paramédicos. Luego, serán trasladados a una zona de cuidados críticos intensivos y a una segunda área de estabilización. Si están en buenas condiciones de salud podrán trasladarse a un recinto para reunirse con familiares.
Una vez concluido este proceso, los mineros serían llevados en helicóptero a un hospital de la ciudad de Copiapó, donde permanecerían al menos 48 horas.