Martes 02 de Noviembre de 2010
Uno de los tres detenidos por el crimen de Claudio Núñez, ocurrido el jueves en la localidad bonaerense de Quilmes cuando volvía de comprar dólares, fue a un retiro espiritual evangelista donde confesó su participación en el hecho, pero fue denunciado a la policía, que lo detuvo, según informaron ayer fuentes judiciales y policiales.
“Le agarró cargo de conciencia por lo que hizo y se fue a un retiro espiritual en un templo evangelista donde confesó todo. Alguien llamó y lo detuvimos el sábado”, dijo un jefe policial que participa de la investigación.
Se trata de un joven de 28 años que fue detenido en un templo de la localidad de Longchamps, partido de Almirante Brown, con una pistola 9 milímetros en uno de sus bolsos.
Tanto este sospechoso como otros dos jóvenes de 21 años que fueron detenidos anteayer en allanamientos realizados en la localidad bonaerense de San Francisco Solano, fueron indagados por el fiscal del caso, Ariel Rivas. Fuentes judiciales confirmaron que la Justicia investiga una salidera como la principal hipótesis de trabajo.
Un entregador. Sin embargo, la policía no cree que sea una salidera bancaria tradicional con un “marcador” o “entregador” en el banco y ahora investiga si los ladrones esperaban a Núñez en su casa porque alguien de su entorno -no un familiar-, entregó el dato de que aquel día el comerciante llegaría a su domicilio con dólares.
Los pesquisas profundizaron esta línea investigativa y así realizaron dos allanamientos en San Francisco Solano, partido de Quilmes, en los que detuvo a los dos presuntos cómplices.
Fuentes judiciales indicaron que en esos allanamientos secuestraron otras dos pistolas calibre 9 milímetros, un revólver y una escopeta, que serán sometidas a pericias para determinar si alguna es el arma homicida.
También incautaron una moto y un auto Fiat Duna, que creen que son los vehículos empleados por los delincuentes el día del asalto y serán exhibidos a testigos para ver si los reconocen.
La policía ahora investiga la posible participación de un entregador.
“Sabemos que el día del hecho, Núñez estuvo haciendo consultas a gente conocida para comprar dólares. Hay que ver si entre esas personas hubo un entregador”, dijo un jefe policial.
Núñez se dedicaba a la compra y venta de autos y el jueves fue a comprar dólares junto a su mujer y su hija a dos bancos de la avenida Calchaquí, primero un Santander Río y luego un Galicia.
Luego de comprar en los bancos 10.000 dólares, primero hizo una parada en la casa de su hija, donde estuvieron despidiéndose en la calle durante unos cinco minutos.
“Esto es lo que nos hace dudar de una salidera bancaria porque si los venían siguiendo desde el banco, los delincuentes tuvieron en ese momento el tiempo y la oportunidad para abordarlos y eso no ocurrió”, explicó un investigador policial.
Luego, el matrimonio regresó a su casa, en Esquiú al 3200, de Parque Calchaquí, la mujer bajó del auto, un Peugeot 206 rojo, para abrir el portón y allí fue abordada por uno de los dos delincuentes que habían llegado en una moto.
Un carterazo. “Dame todo”, le dijo el ladrón a la mujer mientras le apuntaba con un arma en la cabeza y de inmediato ella le revoleó la cartera, donde tenía documentos y una llave, pero no el dinero, el cual estaba escondido debajo de uno de los asientos del auto.
Al ver lo que estaba ocurriendo, el hombre −que practicaba tiro y era legítimo portador de armas−, extrajo una pistola calibre 9 milímetros y disparó contra el ladrón, pero el cómplice que conducía la moto lo sorprendió de espaldas y lo baleó en la nuca. Núñez agonizó en un hospital de la zona durante 24 horas hasta que murió el viernes.
Daiana Núñez, la hija que acompañó a sus padres a comprar dólares, denunció que está convencida de que se trató de “una salidera bancaria” y que fueron “entregados” por una cajera del Banco de Galicia al que concurrieron. El fiscal Rivas y la policía secuestraron los videos de los dos bancos por donde pasaron los Núñez y analizan las imágenes para determinar si allí estuvo alguno de los detenidos o si pueden detectar alguna actitud sospechosa entre los empleados o los ocasionales clientes. (Télam)