Domingo 20 de Diciembre de 2009
Los dos policías llegaron a Rosario tras los pasos de Walter Taborda porque lo tenían bajo sospecha de haber participado en una serie de robos en localidades cercanas. El presunto autor de esos delitos figuraba en los archivos como prófugo ya que tenía un pedido de captura por haberse marchado de la cárcel de Riccheri y Zeballos con un pedido de salidas transitoria y no regresó jamás. Cuando finalmente lo encontraron, Taborda ingresaba con su auto a una estación de servicios de avenida Presidente Perón y Matienzo. Iba acompañado por su pareja y su hijo Milton, de 14 años. Los agentes tenían todas las facultades legales para detenerlo y ponerlo a disposición de la Justicia. Pero, al entrar en acción, se excedieron y uno de ellos terminó matando de un balazo en la espalda al adolescente, a quien unos minutos antes su papá lo había pasado a buscar por la escuela.
A esa conclusión llegó el juez de Sentencia Nº 8, Carlos Carbone, quien condenó al oficial Guillermo Germán Paz a 11 años de prisión de cumplimiento efectivo como autor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. En el fallo también se estableció que deberá pagar, junto con el Estado provincial, una indemnización a la mamá del nene de 115 mil pesos.
La resolución no está firme porque fue apelada por la defensa del policía, que había argumentado que la muerte del menor había sido accidental. Por ese hecho también estuvo bajo investigación el compañero de Paz, quien fue sobreseído en la etapa de instrucción tras establecerse que la bala que mató al menor había salido del arma del condenado.
"Lo que se trae a discusión es la medida de la fuerza que es legítima emplear para lograr un propósito. Un policía está cumpliendo con su deber cuando persigue a un sujeto buscado por la justicia e intenta aprehenderlo, pero no cuando dispara su arma contra el mismo y lo mata. Y lo que se le está reprochando a Paz y antes a su compañero, no es haber perseguido a Taborda, intentando arrestarlo, sino pura y exclusivamente el haber disparado su arma contra el rodado en que huía, sabiendo que había personas en su interior”, sostuvo el juez en los argumentos del fallo.
Sin agresión previa. El magistrado dio por probado que Taborda no atacó a los policías cuando intentó escapar y hasta puso en duda la versión de Paz en cuanto a que el sospechoso buscado tenía un revólver. También desestimó el planteo de la defensa en el sentido de que el disparo que mató al chico haya sido efectuado como para disuadir y no para agredir. La trayectoria que tuvo la bala hasta que dio en el cuerpo del adolescente demuestra que el policía tiró hacia un lugar del auto donde había gente.
El episodio por el que fue condenado Paz sucedió el 5 de diciembre de 2007. El policía en aquella época pertenecía al plantel de la seccional 23ª de Funes. Junto con un compañero rastreaban en esta ciudad a Walter Taborda, a quien sindicaban como autor de varios robos en esa localidad y en Puerto San Martín. Los agentes tenían información de que un auto mencionado por las víctimas de los atracos aparecía registrado a nombre de la concubina de Taborda. También sabían que el hombre gozaba de un régimen de salidas transitorias en la Unidad de Detención 3 y que un día salió y no volvió más. Su condición de prófugo contribuyó para situarlo como sospechoso.
Cruce fatal. De acuerdo al fallo, los policías tenían el dato de la marca, el modelo y la patente del vehículo. Esa mañana de diciembre, mientras recorrían la jurisdicción de la seccional 19ª, se cruzaron con Taborda quien manejaba un Renault 12 color verde como el que figuraba en las actuaciones.
En el expediente, Taborda y su mujer contaron que ese día, a las 9, es decir pocos minutos antes del crimen, habían pasado a buscar a Milton por la puerta de la escuela Ceferino Namuncurá, donde el chico estudiaba. “De allí fuimos a la estación de servicios de Godoy (Presidente Perón) y Matienzo para carga nafta”, declaró la pareja.
Cuando el coche se detuvo sobre la playa, llegaron Paz y su compañero en un Ford Fiesta color gris de uso particular y les cerraron el paso. Los policías, vestidos de civil, avanzaron hacia Taborda. Todo terminó mal cuando éste, quien conocía a Paz porque vivía a dos cuadras de su casa, puso en marcha el auto presuntamente para escapar. Entonces, los policías abrieron fuego con sus armas reglamentarias sobre el vehículo. Los testigos contaron que se escucharon dos balazos. Uno de los proyeciles ingresó por el baúl del R 12, atravesó el asiento y le dio a Milton en la espalda.
Taborda manejó hasta la estación de servicios de Perón y Rouillón. Allí dejó a su mujer y al chico herido y siguió la fuga. Miltón murió a los pocos minutos y su padre permaneció escondido varios días hasta que se entregó. Los policías comunicaron lo ocurrido a su superior y luego se presentaron en la División Judiciales.