Jueves 11 de Marzo de 2021
La noche del 10 de noviembre de 2016 Lisandro Javier Fleitas compartió una cena familiar mientras miraba un partido entre Argentina y Brasil en la casa de su prima. Cuando terminó, el empleado de Lime subió a su moto con su pareja y su hijo de 6 años. De regreso a su casa, a poco más de 200 metros, cinco tiros que no eran para él disparados desde un auto le causaron la muerte. “Lo mandé a activar al hijo de Funes pero se equivocaron y le dieron con tutti frutti y lo partieron a la mitad a otro”, admitió en una escucha el preso Ariel “Tubi” Segovia, quien ordenó el crimen. El ex jefe de la barra de Newell's Emiliano “Jija” Avejera, quien desde el lunes afronta un juicio oral con otros dos acusados por seis homicidios, aceptó en un juicio abreviado haber sido quien, a órdenes de Tubi, instigó ese ataque al enviar a ejecutores que equivocaron el blanco. Le dieron 11 años y medio de prisión.
Para cerrar esa pena, el fiscal Luis Schiappa Pietra modificó la calificación inicial de homicidio premeditado entre más de dos personas, un delito que prevé prisión perpetua, por la de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. En un procedimiento abreviado acordado con los defensores particulares de Avejera, Jija fue condenado a 11 años y 6 meses de prisión en carácter de instigador. El juez Héctor Núñez Cartelle homologó el acuerdo ayer a la tarde. En ese acto, Jija admitió su intervención en el plan homicida. Los familiares de la víctima consintieron la medida.
Los disparos que mataron a Fleitas iban en realidad dirigidos a Lautaro “Lamparita” Funes, preso por asociación ilícita. Fue un ataque ordenado en el marco del enfrentamiento entre las familias Ungaro y Funes contra el clan Caminos y “Tubi” Segovia, un referente de la facción rival que por entonces estaba preso.
El lunes comenzó un juicio oral contra Avejera, de 28 años; Enrique Adrián “Cable” Solís, de 36; y José Damián Pucheta, de 23. Los tres están acusados de haber participado en alguno de los seis hechos ocurridos que se analizan en el juicio, enmarcados en esa disputa entre bandas de fines de 2016 y principios de 2018 .
A horas de iniciarse, el debate entró en un cuarto intermedio justamente a la espera de la resolución de este acuerdo y otro que firmaría Pucheta por el doble crimen de Luis Tourn y Sofía Barreto, que al parecer no llegó a concretarse.
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En ese proceso, que se reanudará hoy, Avejera seguirá en el banquillo acusado de haber asesinado a Jonatan “Bam Bam” Funes. El hermano mayor de Lamparita fue asesinado el 5 de febrero de 2018 en el cruce de las rutas 14 y A-012, a metros de la cárcel Piñero, cuando salía de visitar a sus hermanos presos Lautaro y Alan. Una Ford Ecosport interceptó el paso del Audi A3 que él manejaba y fue atacado a tiros en una emboscada.
Encargo
El crimen de Javier Fleitas fue un ataque ordenado desde la cárcel por “Tubi” Segovia con el objeto de matar a Lamparita. Tubi entonces consideraba que había caído preso por culpa de Lamparita. Es que el 7 de octubre de 2016 ingresó herido de bala al Heca por un disparo de Funes y entonces “saltó” un pedido de captura que tenía desde 2014 por incumplir unas salidas transitorias y por estar vinculado a un crimen. Además, en esa época era investigado por intimidaciones públicas ligadas a la barra brava Newell's. Dos años después, en abril de 2018, Segovia fue asesinado por sus compañeros de pabellón en la cárcel de Coronda.
Fleitas, ajeno a todo conflicto, volvía a su casa con su pareja y su hijo en una moto Honda CBX roja cuando en al llegar a Callao y Mr. Ross un auto con vidrios polarizados se les puso a la par. El acompañante bajó apenas la ventanilla y sacó un arma con la cual le disparó, a las 22.30 del 10 de noviembre de 2018. El empleado recibió cinco tiros calibre 9 milímetros, todos del lado izquierdo, que le causaron la muerte por hemorragia masiva de tórax. Su pareja, Rosa, resultó herida en el brazo izquierdo. A partir de escuchas —el teléfono de Tubi estaba intervenido— pronto se detectó que el ataque iba dirigido a Lamparita.
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“Lo mandé a activar al hijo de Funes pero se equivocaron y le dieron con tutti frutti y lo partieron a la mitad a otro. Estoy queriendo agarrarlo al Lamparita”, dijo en una escucha Tubi, quien antes de su muerte estuvo imputado por esa venganza equivocada. Avejera fue quien, según el abreviado, “ordenó a terceras personas que maten a Lautaro Funes, cumpliendo los designios de Segovia”.
Avejera fue sindicado como uno de los jefes que tuvo la barra brava de Newell's. Lo detuvieron en la ciudad de Córdoba en septiembre de 2018. El abreviado señala que respondía a Tubi y “era capaz de cometer el hecho por el que se lo acusa”, el cual terminó admitiendo al consentir del acuerdo. De las evidencias citadas en el abreviado surge que Fleitas era una persona ajena a cualquier conflicto, que lo confundieron con Lamparita porque usaba la misma moto y que lo estaban esperando.
Apagado por error
A los pocos minutos del hecho, a las 23 de ese día, Tubi Segovia recibió en su celular mensajes de Avejera que aluden claramente al crimen y al error en el blanco. El teléfono estaba intervenido por las amenazas a directivos de Newell’s. “Ay (ahí) lo mande al negro a cambiar el foqito. Y me parece qe lo cambio mal el boludo”, dice, literal, el mensaje de Jija. “No m digas y a kien”, pregunta Tubi. “Al foqito cumpa la lampara”, aclara su interlocutor, mientras Segovia insiste con saber a quién “apagaron”. “Claramente —razona el fiscal en el acuerdo— están hablando nada más ni nada menos que de asesinar a Lamparita”.
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Para la acusación, “Avejera evidentemente localizó a quien pensaba que era Lamparita y mandó gente que responde a él para matarlo. Al notar que se equivocaron le avisó a Segovia inmediatamente”. Al día siguiente hubo más conversaciones de Tubi sobre el caso en una charla con un tal “Pela”. “Lo mandamos a activar a este que me pegó y se confundieron, boludo. Le dieron a uno ahí en Callao y Mr. Ross. Mirá el noticiero”, le dice. Luego añade: “Iban con una nena en una moto. Una mina. Y lo pusieron, boludo, y no era”.
“Anoche nos mandamos un cagadón. Lo mandé a activar al hijo de Funes y se equivocaron. Era la moto igual y le dieron con tutti frutti a uno allá en Callao. Lo partieron por la mitad y era otro”, admite en otra conversación donde adjudica el error a que “hacen todo mal, con pibitos de 14 o 15 años. El que gatilló era un guachito”. Sin embargo, no desiste de querer “agarrarlo al Lamparita”: “Me sale 50 palitos, ¿viste? Yo me quiero sacar la bronca, negro, vos sabés. Me hacen caer en cana acá”.
De las escuchas surge que “Jija hablaba activamente con Tubi” y era “una persona de confianza de la organización”. A la hora de explicar el cambio de calificación a un encuadre más leve, la parte acusadora planteó que el delito más grave no podría probarse en el juicio: “No existe convicción de que pueda probarse en juicio que el imputado tenía conocimiento de la cantidad de personas que intervendrían en el hecho, pero que sí tenía conocimiento y voluntad de que personas que respondían a él cometerían el hecho”. El debate oral se reanudará hoy, con un homicidio menos en la lista.