Domingo 17 de Junio de 2012
Médicos suecos reemplazaron en una niña de 10 años un vaso sanguíneo vital que estaba bloqueado usando por primera vez una vena creada en el laboratorio a partir de células madre de la propia paciente.
El exitoso trasplante, publicado en la revista médica The Lancet, marca un nuevo avance en la búsqueda de formas de crear partes del cuerpo humano en el laboratorio.
El desarrollo podría abrir la puerta a los injertos provenientes de células madre para los pacientes con bypass cardíaco o para aquellos que deben someterse a diálisis y que carecen de vasos sanguíneos adecuados para una cirugía de reemplazo.
El equipo sueco dijo que ahora está trabajando con una compañía, de la que no reveló el nombre, para comercializar el procedimiento.
"Soy muy optimista de que en el futuro cercano podremos trasplantar tanto arterias como venas a gran escala", dijo Suchitra Sumitran-Holgersson, profesora de biología de trasplantes de la Universidad de Gotemburgo y miembro del equipo que realizó la operación en marzo del 2011 pero que recién fue conocida esta semana. Al usar tejido creado con las propias de un paciente no hay riesgo de rechazo del órgano ni necesidad de tomar inmunosupresores de por vida.
Hace cuatro años, una mujer de 30 años recibió el primer trasplante de tráquea creada específicamente, que fue desarrollada tras sembrar en el órgano de un donante las células madre de la propia paciente. Otras operaciones de tráquea similares se han realizado luego de esa.
El nuevo caso involucró a una niña con la vena porta hepática obstruida. Esa vena drena la sangre de los intestinos y el bazo hacia el hígado. Su bloqueo puede resultar mortal.
El equipo de la Universidad de Gotemburgo tomó un trozo de 9 centímetros de la vena femoral de un donante fallecido y le quitó todas las células vivas, quedándose simplemente con un tubo de proteína que funcionó como carcasa para el nuevo injerto.
Las células madre extraídas de la médula de la niña fueron luego introducidas en el tubo y dos semanas después el injerto fue implantado en la paciente.
El nuevo vaso sanguíneo restauró inmediatamente el flujo normal de sangre, aunque luego de un año se estrechó y fue necesario un segundo injerto creado con células madre.