Lunes 11 de Marzo de 2013
La foto de su página de Facebook mostraba hasta hace poco dos paquetes de azúcar. Carlos Ascaíni se reía así de la imputación que le hicieron tras detenerlo en mayo último en el cruce de las rutas 90 y 94. Pero lo hacía no en base a un ardid personal sino al resultado de una pericia oficial sobre la droga que le habían secuestrado. El resultado del contenido era un 96 por ciento de azúcar. El siempre dijo que le plantaron esa droga.
"Soy una persona normal, me hice de abajo", dice este hombre de 38 años, que asegura que debe su situación económica a su condición de transportista, actividad en las que aparece como responsable inscripto en la Afip. Una actividad del rubro servicios que, dicen los analistas tributarios, es ideal para blanquear activos procedentes de negocios ilícitos.
La Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) interceptó su teléfono durante más de dos años y el contenido de sus llamadas sugiere con elocuencia que se dedicó en ese tiempo al tráfico de drogas. Sus vecinos y dirigentes políticos del departamento General López sostienen eso de viva voz. Y agregaban que nunca fue molestado en sus negocios ilegales debido a sus acuerdos con la policía. "No tiene bajo perfil, es provocador y se maneja con poca humildad. Conozco a su familia y en los últimos seis o siete años la comunidad vio como se incrementó su patrimonio", dijo Norberto Gizzi, intendente de Villa Cañás en octubre pasado.