Jueves 06 de Octubre de 2011
La novela de la Virgen retirada del estadio de Colón ya no reconoce límites entre la realidad y la ficción. Ayer, el periodista santafesino Antonio Rico se encadenó a las verjas del portón de ingreso al estadio sabalero exigiendo a las autoridades del club que den explicaciones sobre el destino de la estatua que según aseguran vecinos del vecino distrito de Monte Vera "fue destruida en la casa de campo de un curandero".
Mientras el arzobispo local, monseñor José María Arancedo, consideró un "grave hecho" la desaparición de la imagen de la Virgen de Guadalupe, retirada del pedestal que ocupaba en la tribunal oficial del estadio Brigadier López y por el cual la Iglesia santafesina convocó a una misa de desagravio que el propio Arancedo celebrará el próximo domingo 26 en la histórica basílica ubicada en el norte de la ciudad. En esa dirección, ayer se sumó la inusitada protesta del hombre de prensa. "No estoy acá como hincha, sino como padre y abuelo, porque la Virgen no es un amuleto, es la mujer que Dios eligió para que de ella nazca Cristo", explicó Antonio Rico bajo los rayos del sol del mediodía de ayer encadenado sobre la vereda de la avenida J. J. Paso, con el Cementerio de los Elefantes de fondo.
Según Rico, con la decisión de los jugadores presuntamente avalada por la comisión directiva del club santafesino de retirar la estatua de la Virgen atribuyéndole la responsabilidad de la mala campaña del conjunto sabalero en condición de local, "se ha bastardeado la imagen de la Virgen", por lo cual consideró que "hay cosas que como adultos mayores tenemos que dejarles en claro a nuestros hijos y nietos: que hay cosas que no se tocan". "Que digan que soy fundamentalista o que soy un viejo loco me tiene sin cuidado", sostuvo Rico, quien dejó en claro que realizaba la protesta como "católico" y no como hincha o en nombre de alguna facción política del club rojinegro.