Martes 10 de Septiembre de 2013
La polvareda que levantó la polémica acción del árbitro Germán Delfino en la acción del segundo gol tapó otra deslucida actuación de Central, la primera derrota en condición de local y la cuarta en lo que va del torneo. Detrás de las críticas apresuradas a los jueces, de los reproches éticos a la conducta que adoptó San Lorenzo en esa jugada y de la bronca que generó ese tanto que definió el encuentro, existe una situación futbolística que empieza a multiplicar interrogantes de cara al futuro inmediato.
Central necesita mejorar. Debe pulir un perfil que le permita recolectar puntos, ganar tranquilidad y forjar una línea de juego. Por ahora es puro esbozo, demasiada levedad. Porque todavía no consigue sorpresa, profundidad, ni agresividad en ataque. Porque aún no dio en la tecla con los nombres y la disposición necesaria para generar fútbol desde un mediocampo que se diluye en intenciones.
Y porque no logró la solidez en el fondo para blindar el arco de Caranta. Las distracciones y los errores le están costando muy caro y suelen condenar su suerte.
Hoy el equipo de Russo es mucho empuje y escasas ideas. Es pura ebullición. Eso quedó demostrado en el cierre del cotejo con el Ciclón, cuando el Gigante ardía de ira y le tiraban de todo a los jueces. Como buscando culpables de un traspié que tenía otros responsables. Russo había señalado en el Gigante que "si era jugador, me agarraba a trompadas con Elizari". En relación a eso, el volante del Ciclón trató ayer de evitar ponerle más pimienta. "Que Russo diga lo que quiera, yo no me quiero polémica. Todo quedó claro, yo entro cuando Delfino me lo permite. La pelota estaba del otro lado, Ferrari no estaba pegado a la línea y yo empiezo a presionar antes de llevármela. Sé que se va a hablar mucho, pero no entiendo cuál es el problema", apuntó Elizari (en La Red). Por su parte, Ferrari expresó su posición. "La televisión tuvo que poner una lupa para que se vea la seña del árbitro. Dentro de la cancha no se enteró nadie. Nery Domínguez me da la pelota porque no había nadie. Elizari estaba afuera".
Toda la prensa especializada coincidió ayer en que no hubo falla reglamentaria de Delfino. Todo lo demás es pérdida de tiempo. Central tiene que mirar para adentro y ocuparse de sus problemas.