Miércoles 22 de Agosto de 2012
Mónica Cristina María Rímolo se hizo famosa como Giselle, un nombre tan falso como el título de médica que ostentó en su paso por la farándula y mediante el cual ejerció la medicina ilegal, lo que derivó en la muerte de una paciente y, tras un dilatado proceso, la llevó ayer a la cárcel. Llegó al mundo del espectáculo en 2001, gracias a un romance con el animador Silvio Soldán, quien la presentaba como médica y creadora de un tratamiento homeopático paraadelgazar que llamaba “100% natural”.
La fama de Soldán le permitió tener varios pacientes famosos, entre gente del deporte, la política y la farándula, pero pronto la anterior pareja del locutor, Silvia Suller, denunció que no tenía título habilitante. Al principio, esto fue tomado como un escándalo más de los que rodeaban la vida de Suller y Soldán y que la televisión ventilaba para ganar audiencia, pero el tema fue objeto de una investigación periodística con cámara oculta y culminó en una causa judicial.
A partir de ahí surgieron nuevos delitos y Rímolo fue también acusada de asociación ilícita, más de 70 estafas y “tráfico de medicamentos peligrosos para la salud, agravado por muerte”. Soldán fue acusado junto a ella por varias estafas, pero quedó sobreseído a mediados de 2001 y Rímolo fue excarcelada en 2002 tras pagar una fianza. La persona que murió a causa del tratamiento indicado por la entonces novia de Soldán fue identificada como Lilian Díaz, de 41 años.
Esta mujer falleció el 30 de junio de 2001 tras ingerir durante cinco meses pastillas y gotas para adelgazar, que se comprobó que no eran homeopáticas sino que contenían drogas como diazepam, mazindol, fenoltaleína y cafeína, entre otras. Según sus familiares, Díaz sufrió un “shock diabético”, quedó ciega y murió tras dos días de permanecer en coma, debido a un “desequilibrio metabólico electrolítico” atribuido a los medicamentos recetados, los cuales no eran “100% natural”.