Martes 13 de Abril de 2010
Había decidido no tratar más el tema, por considerar que ya había dicho todo lo que tenía que decir, pero la carta "Difamando al Papa Benedicto XVI" del señor Rafael Pineda, me empuja a entrar nuevamente a la palestra. Como siempre, voy por partes: lo de "los abusos cometidos por unos pocos sacerdotes" es ridículamente falso. Los sacerdotes paidófilos son escandalosamente numerosos, y no es cierto que pertenezcan solo al "primer mundo". Acá, entre nosotros, tenemos lo nuestro. ¿Y qué me cuenta usted de los "Legionarios de Cristo" de Méjico, con su fundador el padre Marcial Maciel? Con varios hijos y un buen récord de seminaristas abusados antes de los 16 años, el padre Maciel fue denunciado varias veces, por miembros de su propia Congregación, durante el papado de Juan Pablo II, cuando Joseph Ratzinger, el Papa actual, era "prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe", eufemismo para "Inquisición". El Papa se dedicó a mirar para otro lado y el prefecto cajoneó las denuncias. Casos como los que comentamos abundan y resulta imposible tratarlos a todos en el espacio disponible en esta sección, pero el más reciente, el de Irlanda, que curiosamente no es mencionado por Don Rafael, es a todas luces escandaloso, y no se trata de "desinformación o de manipulación de la información". Tampoco ha sido traído a colación por los masones, los judíos, los protestantes ni los ateos; son los propios católicos apostólicos romanos irlandeses, quienes se muestran críticos con la actitud más que sospechosa y ambigua de Benedicto XVI. Este ha acumulado, en poco tiempo, un número creciente de casos poco claros, más bien turbios, que despiertan fundadas sospechas, y las voces, frecuentemente escuchadas, que reclaman que este Papa debe renunciar, provienen de los mismos católicos...
Cristián Hernández Larguía, LE 3.687.935