Sábado 19 de Diciembre de 2015
El presidente de Cuba, Raúl Castro, criticó ayer la falta de avances en "temas esenciales" para su país como el fin del embargo al hacer el balance de un año del histórico deshielo con Estados Unidos. "Durante este año no se avanzó en la solución de los temas que para Cuba son esenciales para que haya relaciones normales con Estados Unidos", dijo Castro en una declaración emitida por la televisión estatal en la isla. El mandatario abordó el tema justo un día después de que se cumpliese el primer aniversario desde que Washington y La Habana anunciasen su histórico acercamiento bilateral.
El líder cubano de 84 años, poco dado a hablar en público, inició ayer su intervención recordando lo ocurrido el 17 de diciembre de 2014, cuando su homólogo estadounidense, Barack Obama, y él anunciaron de forma inesperada el deshielo, sellado tras meses de negociaciones secretas y después de que ambas partes pactaran un intercambio de prisioneros.
"Un día como ayer (..) pudimos anunciar con gran júbilo para todo nuestro pueblo el regreso a la patria de Gerardo (Hernández), Ramón (Labañino) y Antonio (Guerrero)", dijo Castro en alusión a los tres ex agentes de la inteligencia cubana liberados por Estados Unidos.
El anuncio hecho ese día de forma simultánea por ambos presidentes causó sensación en todo el mundo. "Desde entonces, se puede afirmar que hemos obtenido algunos resultados, sobre todo en el plano político-diplomático y de la cooperación", consideró Castro al hacer su recuento. Después de enumerar avances como la reanudación de lazos diplomáticas, el líder cubano reiteró a Estados Unidos sus exigencias para poder "normalizar" relaciones.
Apuntó sobre todo al embargo que Washington impone a la isla desde los años 60 como el principal escollo para los vínculos bilaterales. Esas sanciones son "el obstáculo principal para el desarrollo de la economía cubana", reclamó el líder cubano, que reiteró asimismo las exigencias de su país de que se le devuelva la base naval de Guantánamo.
También reprochó a Washington las leyes que dan desde hace años facilidades migratorias a los cubanos, aun si entran de forma irregular a territorio estadounidense. El temor a que Washington elimine pronto esas leyes tras el acercamiento con La Habana causó en los últimos meses una oleada migratoria desde la isla.