Caso Hagelin, un arquetipo de la impunidad de la dictadura

Viernes 06 de Marzo de 2009

Dagmar Hagelin, quien tenía 17 años, fue secuestrada el 27 de enero de 1977 cuando concurrió de visita a la casa de Norma Susana Burgos, a quien ese verano había conocido en Villa Gesell. Burgos militaba en la organización Montoneros y había sido capturada el día anterior por los represores de la Esma.

A Dagmar y Burgos las había presentado el padrastro de la primera, Eduardo Waissmann, quien trabajaba de abogado y había defendido al ex esposo de la segunda, Carlos Caride, uno de los fundadores de la organización Fuerzas Armadas Peronistas y, luego, encumbrado dirigente de Montoneros.

Los marinos montaron una guardia en los alrededores de la casa de Burgos, ubicada en la calle Sargento Cabral 317 de El Palomar, pensando que asistiría allí María Antonia Berger, dirigente de Montoneros y sobreviviente de la llamada Masacre de Trelew, ocurrida el 22 de agosto de 1972.

Al ver llegar a Dagmar pensaron que se trataba de Berger, pues ambas eran rubias y de aspecto nórdico, e impartieron la voz de alto. Dagmar era atleta y salió corriendo velozmente, pero según la acusación Astiz partió detrás de ella, puso rodilla en tierra, apuntó y disparó su pistola impactando el balazo en la cabeza de la joven, que cayó boca abajo a la vereda.

Los marinos pararon un taxi, se apoderaron del vehículo y metieron en el baúl a la chica, que aún estaba viva, ya que trató de evitar con sus manos que cerraran la tapa, según recordaron algunos testigos, para trasladarla a la Esma.

En el centro clandestino de detención la joven seguía viva pero había quedado paralítica por el impacto en la cabeza, mientras los marinos cayeron en la cuenta de que habían errado el blanco al no capturar a Berger. Desde entonces nunca más se supo nada de la chica sueca. El caso Hagelin formó parte de los 700 casos investigados durante el histórico juicio oral y público a las juntas militares.