Sábado 20 de Junio de 2009
Un segundo juicio contra una mujer estadounidense por descargar música de Internet terminó con
el mismo resultado: fue hallada culpable de violar la propiedad intelectual de los compositores y
tendrá que pagar una suma millonaria en daños a la industria de los sellos discográficos.
Un jurado federal decidió ayer que Jammie Thomas-Rasset transgredió
voluntariamente la propiedad intelectual de 24 canciones y deberá pagarles a los sellos de
grabación 1,92 millón de dólares, equivalente a 80.000 dólares por cada tema. El fallo beneficia a
seis compañías discográficas que poseen los derechos de autor de las 24 canciones que esta madre de
familia descargó gratuita e ilegalmente a través del programa de transferencia de archivos Kazaa en
2005.
En el segundo juicio, Thomas-Rasset (de 32 años) salió más perjudicada
que en el primero. Previamente un jurado federal en el 2007, decidió que debería pagar 222.000
dólares.
El nuevo juicio fue ordenado por el mismo juez del caso previo, al
alegar que había cometido errores al dar instrucciones a los miembros del jurado.
Thomas-Rasset se sentó con una expresión sombría apoyando el mentón en
la mano mientras escuchaba las conclusiones del jurado por transgresión voluntaria. Este decidió
aumentar la multa a 80.000 dólares por cada canción descargada.
Al salir del tribunal, la mujer calificó la suma de 1,92 millón de
dólares como “algo ridícula”, pero expresó resignación por el fallo.
No va a pagar. “No hay manera en que vayan a recibir eso alguna vez”, destacó
Thomas-Rasset, quien vive con sus cuatro hijos en Brainerd, ciudad del centro de Minnesota.
“Soy una madre de recursos limitados, por lo cual no me voy a preocupar por ahora”,
agregó.
En la primera apelación de la mujer, el juez ordenó una repetición del
juicio en septiembre del año pasado por considerar que hubo un fallo en una de sus opiniones
previas al veredicto. “Mi instrucción número 15 fue errónea, y este error perjudicó
sustancialmente los derechos de Thomas”, dijo el magistrado Michael Davis al considerar que
había influido negativamente sobre el jurado al expresar que el hecho de colocar las canciones en
un programa para compartir archivos era prueba suficiente de que se habían distribuido canciones de
forma ilegal.
La acusada había celebrado lo que parecía una posible victoria. Afirmó,
desafiante, que las discográficas “tendrán que demostrar sus acusaciones”. “Nunca
tuvieron que demostrar nada. Ahora deben hacerlo. Esto equilibra un poco el campo de juego”,
añadió en las instancias judiciales de hace casi un año.
Ahora, su segunda multa es más de 8 veces mayor que la primera.
Despreció un acuerdo. En una primera instancia, Thomas-Rasset podría haber decidido negociar un
acuerdo extrajudicial con la Asociación de Empresas Discográficas de América (RIAA, por sus siglas
en inglés), la organización privada que representa a las compañías musicales. Pero se negó en
varias ocasiones.
“A la señora Thomas-Rasset le ofrecimos, muchas veces, solucionar
este problema con un pago de entre 3.000 y 5.000 dólares”, explicó la portavoz de la RIAA,
Cara Duckworth.
La RIAA ha confirmado ayer que su oferta a Thomas-Rasset de llegar a un
acuerdo extrajudicial todavía sigue en pie, a pesar de que ya pese sobre ella una condena.
La acusación, a cargo del abogado Timothy Reynolds, demostró que
Thomas-Rasset se conectó a Kazaa con el nombre de usuario “tereastarr@KaZaA” y descargó
24 canciones de forma ilegal. Cuando el equipo de control MediaSentry detectó esta infracción en
febrero de 2005 y se la comunicó a través de Internet a la interesada, ésta cambió el disco duro de
su ordenador en unos grandes almacenes.
Posteriormente, mintió bajo juramento y dijo que no había modificado su
disco duro. En su último intento por defenderse, Thomas-Rasset alegó que tal vez sí se habían
bajado canciones desde su dirección IP pero que, en todo caso, lo habría hecho su ex marido o sus
hijos. Entre llantos, declaró que las discográficas habían tratado de “extorsionarla”
con el pago de 5.000 dólares, una cantidad ínfima comparada con los 80.000 dólares que le ha
costado descargarse, por ejemplo, “Here we are”, de Gloria Estefan.
El precio oficial de cada una de las canciones descargadas es de 99
centavos de dólar en Internet.