Carta para los hijos
Mi mamá no era perfecta, no tenía obligación de serlo, como ninguno de nosotros. Con sus virtudes y defectos nos amó incondicionalmente. Vivió pensando en sus hijos y ni hablar de sus nietos, tanto que hasta se olvidó de ella.

Domingo 16 de Octubre de 2011

Mi mamá no era perfecta, no tenía obligación de serlo, como ninguno de nosotros. Con sus virtudes y defectos nos amó incondicionalmente. Vivió pensando en sus hijos y ni hablar de sus nietos, tanto que hasta se olvidó de ella. Era como todas las madres: sobreprotectora, valiente, perseguidora, con una increíble fuerza de voluntad que jamás podré siquiera igualar. Pero también era atropellada y en ocasiones hacía o decía sin medir las consecuencias. Era divertida, sabía cómo hacer reír, no pasaba desapercibida en los festejos, (los que la conocieron me darán la razón sin dudarlo) y en la misma medida era cascarrabia. En fin, como dije era como todas las madres, únicas e irrepetibles para cada uno de nosotros. Por eso la extraño tanto. Por eso escribo hoy, para recordarla, y sobretodo para decirles a todos aquellos que lean estas palabras que se animen, que abracen a sus viejas cada vez que puedan, que le digan cuánto la aman. Yo aprendí que nunca es tarde y también supe que nunca es suficiente. Un beso o un abrazo crean lazos fuertes y enriquecen el alma, no se queden con las ganas. "Feliz día a todas las mamás". "Feliz día Nelly". ¡Te amo! Vivís en nuestros corazones y estás presente en cada momento de nuestras vidas.