Domingo 13 de Mayo de 2012
El poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal acaba de obtener uno de los galardones más importantes de la lengua española, el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en su edición XXI, merced a una voz amasada entre la contemplación y la acción que ha devenido en crónica del continente americano.
Nacido en 1925, el poeta recibe este galardón de España dotado de unos 56 mil dólares por una obra que tiene sus momentos altos en títulos como "El estrecho dudoso", "Salmos", "Epigramas", "Oración por Marilyn Monroe" y "Cántico cósmico".
El Reina Sofía da pie para poner en circulación un diálogo con el poeta y ex Ministro de Cultura del gobierno sandinista que en 2011 visitó Córdoba como invitado de la sección "Los poetas que cantan" dentro del Festival Nacional de Folklore de Cosquín.
A sus 87 años Cardenal repasa, entre otros temas, su infancia y su fe religiosa, su lenguaje literario, su vida en un monasterio, la cercanía, entre otras figuras, de José Coronel Urtecho y Julio Cortázar; pero también su opinión del momento que vive América latina y su impugnación al gobierno de su país.
En sus inicios y vocaciones está su abuela Agustina, quien al escucharlo recitar poemas de Juan de la Cruz le sugirió que entrase a una orden trapense: "Me dijo que ella creía que yo tenía vocación y que debía entrar a una orden religiosa. Seguramente el que yo estuviera yendo a misa todos los días influyó en que dijera eso".
En esa dirección explica el sentido del título de un tomo de sus memorias, "Vida perdida", que incluye su conversión a la vida religiosa: "El título está explicado por el epígrafe que lo precede, «el que pierda su vida por mí, la salvará», palabras de Cristo en sentido de que quien quiere ganar su vida la perderá y el que pierde su vida por él, la ganará", recordó.
En 1957 entró en el monasterio de Getsenaby, en Kentucky, donde sólo podía hablarse por señas: "Era la orden más rigurosa del mundo junto con la de los cartujos. Estaba prohibido escribir en forma profesional, para publicar, aunque podía tomar notas, apuntes, lo cual hice en gran medida. Al salir escribí una colección de poemas que se publicó con el título «Gethsemani, Ky»"
Su opinión sobre el poeta José Coronel Urtecho, fundador del grupo Vanguardia en 1926 y quien acercó el desparpajo y la oralidad de la poesía de lengua inglesa a la lírica de Nicaragua, es laudatoria: "Fue un maestro mío y de toda mi generación y de todas las generaciones de Nicaragua hasta el día de hoy. Un gran genio, no tanto por lo que escribió, que fue muy bueno aunque reducido en comparación con su obra oral. Me refiero a su conversación que fue de toda la vida".
Es en el marco de ese fraseo coloquial que reformula en la poesía nicaragüense su identidad, su folklore, mitos, leyendas y locuciones y giros populares, explica que en la poesía de Nicaragua no se usaba el "vos". "Yo tenía un poema de juventud de los más conocidos que comenzaba: «al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido», y eso era porque no nos atrevíamos a usar el «vos», a escribir como se habla".
En esa línea conversacional "fui de los primeros que lo hizo y logramos que en la poesía se usara el «vos». Hoy los jóvenes poetas de Nicaragua lo están utilizando. Coronel Urtecho me dijo que antes él no podía usar el «vos» ni siquiera en las cartas a su madre. Ahí está Cortázar. Y lo bello que suena el español cuando usa el vos".
La figura de Cortázar reaparece en una anécdota de 1976, cuando el narrador argentino viajó clandestino archipiélago de Solentiname oculto en un bote y arribados a un puerto se descuidó y de modo imprudente salió a caminar por el lugar.
A su regreso, Cardenal se alegró de que no lo hubieran detenido, aunque le dijo: "Qué desgracia que no estás preso, porque mañana tendríamos la noticia en el mundo entero y culparían a la dictadura de Somoza"; el autor de "Rayuela", perplejo, respondió que prefería contribuir "de otro modo a la lucha nicaragüense".
Un sandinismo corrupto. Actualmente Cardenal está enfrentado al gobierno del presidente Daniel Ortega, al que no deja de denunciar. "El partido sandinista dejó de ser revolucionario, se ha corrompido. Por eso nos salimos quienes, creo, éramos los mejores elementos", señaló.
Agrega que "haber denunciado la tiranía y la dictadura de Daniel Ortega y su mujer en Nicaragua, me ha acarreado una gran persecución, pero eso ha motivado también una gran avalancha de solidaridad del mundo entero".
Concluye el poeta refiriéndose a la transformación social que vive la región. "Todos los pueblos de América latina están independizándose de nuevo. Una segunda independencia, la actual independencia de los Estado Unidos de países como Cuba, totalmente independiente; como de Venezuela, totalmente independiente; con la revolución que el presidente Chávez ha llamado bolivariana que es la unión de todos los países latinoamericanos para conformar un solo bloque y contraponerlo al de la América del norte".
"Igualmente independiente es Ecuador con el gobierno del presidente Correa, y también Bolivia con su presidente indio Evo Morales. Y con Paraguay, que también está en este proceso de independencia con un sacerdote y obispo de la liberación, no cualquier sacerdote y cualquier obispo, sino de la liberación, el presidente Lugo".
El hombre de la solidaridad y el sacerdote de la comunión, se hacen uno en la figura de este gran poeta que insiste con frases que suenan a consignas: "La revolución significa la puesta en práctica del Evangelio, la verdadera iglesia está con los pobres", y que concluye: "Lo importante es cambiar el mundo, porque es posible y necesario".