Calamaro llega envuelto en llamas para comandar el Quilmes Rock 2010
El Salmón cierra la noche. Estarán los Wailers, Killer Burritos y Banda de Turistas.

Sábado 04 de Diciembre de 2010

Un salmón a las llamas y cocinado a fuego lento por la prensa chismosa y pendenciera será hoy el plato principal del Quilmes Rock Rosario 2010 en el Hipódromo del Parque Independencia. Andrés Calamaro; sí, el mismo que se definió como "El ciudadano K" y, claro, eso tuvo su efecto boomerang. Y la forma elegida fue trivializar todo lo que él dijera o escribiera desde su declaración de amor a los Kirchner hasta acá. Como perros rabiosos aunque sólo taloneros le soltaron toda revista o programejo de chismes a correrlo por derecha y por izquierda.

Parte de la culpa fue también del propio Calamaro y no porque haya definido a Néstor como "el mejor presidente de los últimos 50 años", sino porque desde que descubrió que la tecnología y la virtualidad avanzan más rápido que un jet penetrando densas nubes, dejó de hablar con los periodistas. Y ahí se perdieron el tono y el rastro de su palabra, de su oralidad. Y, sobre todo, la perdieron los periodistas de buena leche. Es decir, el Salmón enmudeció el diálogo. Perdió la posibilidad de elegir con quien hablar, porque desde la virtualidad sólo se puede hablar con todos y con nadie al mismo tiempo.

Primero, Andrés empezó a contestar a los diarios preguntas por mail. Pero desde hace un tiempo ni siquiera eso. Sí, se sabe, desde que descubrió Twitter, a quien ama y odia casi en la misma medida. O desde que abrió su blog. En esos dos paraísos donde ahora firma como Kalamaro. Cosa de que los contras se pongan verde de la furia y le suelten los perros bullangueros endilgándole su enemistad reciente con el Ciro de los Piojos por cuestiones de amores rubios. Decía, hoy ni siquiera el mísero cuestionario vía email. Hoy el Salmón hace y deshace, dice y se desdice a través de su blog y de Twitter. Y así, lamentablemente, todo queda envuelto en una tormenta de arena, en una pesada sobremesa extendida hasta el alba y, está escrito, es el mejor pasto para las fieras, aunque sean solamente fierecillas taloneras y de ladrido fácil. Dicen que perro que ladra no muerde, pero lo mismo molestan.

Según una nota aparecida en la revista Veintitrés, Calamaro, propició la aparición de los músicos argentinos Vicentico, los de Miranda! y el dúo Illia Kuryaki en el videoclip de "Tres Marías", corte de su disco "On the Rock", junto a Aníbal Fernández, jefe de Gabinete. Al mismo tiempo, tanto desde su blog como desde Twitter, el músico opina sobre la realidad y a veces sobre sus colegas músicos. Un verdadero bombardero. Desde un blog del diario La Nación lo crucificaron y, también, que es lo peor, lo banalizaron.

Pero al Salmón poco le importa lo que digan, porque entre otras cosas le fue tomando el gusto al formato digital, al vivir coleando como un espermatozoide noctámbulo entre pantallas líquidas, redes sociales aunque virtuales y la mismísima matrix. Y está perfecto. Es su vida. Es también parte de nuestras vidas de ojos enrojecidos frente al teclado y la pantalla durante horas y horas... y sobre todo en esta semana, algo neuróticos de tantas filtraciones y Wikileaks.

Si antes prefería no responder preguntas sobre Cristina y Néstor, hoy Calamaro está definitivamente del lado K, se puede leer en la Veintitrés. Y así lo demostró con su contundente calificación el día de la muerte del ex mandatario. Después dijo que su público se lo agradeció “como si fuera Karl Marx y hubiera escrito el Manifiesto del Partido Comunista”.

En la entrevista que ofreció vía chat a Veintitrés, Calamaro aclaró también no sentir necesidad de reaccionar en contra de los medios que intentan sacar ventaja tras el fallecimiento de Kirchner, pero sí opinó: “Hace tiempo me di cuenta de que lo que opina la gilada es lo opuesto a la realidad”.

Y cuando el Salmón criticó desde Twitter a Ciro por telonear a Paul McCartney, opinando que en Argentina el telonero es alguien que resigna derechos de autor sólo para figurar, revistas como Pronto o el blog de Fernanda Iglesias en La Nación le salieron al cruce argumentando que su bronca con el colega no era por cuestiones familiares sino por “una rubia loca que bailaba sola hasta el amanecer”. Es decir, banalizar para triunfar.

Lo cierto es que sin hablar con los periodistas, sin dar notas a los medios, Calamaro lo mismo cayó en la trampa de que todo lo que diga será usado en su contra. Y de ahí a que no sea tomado en serio hay una corta distancia. Una lástima porque el tipo es espontáneo; no es santo pero mucho menos un careta. Lo cierto es que el Salmón esta noche canta en el Quilmes rosarino y esa, quizá, sea la mejor parte de toda esta confusa historia.