Martes 30 de Abril de 2013
Cinco días después de un violento robo en un barrio residencial de Funes, que tuvo como víctima a un jubilado de 65 años, la policía localizó y detuvo a uno de los presuntos autores del hecho. El hombre apuntado fue ubicado en un barrio modesto de la capital cordobesa a partir de un trabajo coordinado entre la comisaría 23º de Funes y la policía de la provincia vecina. En la vivienda del sospechoso, que ahora está preso en la alcaidía de la Jefatura de Rosario, fueron secuestrados objetos que la víctima reconoció como parte de lo que le habían sustraído.
A partir de esta detección, en la Unidad Regional II trabajan para determinar si este mismo grupo oriundo de Córdoba se relaciona con varios hechos ocurridos en Rosario y denominados vulgarmente entraderas: casos en los que los delincuentes sorprenden a personas ingresando a sus viviendas y las reducen para saquearlas.
El asalto que el 19 de abril pasado padeció Rubén T. fue uno de estos episodios. Este jubilado vive solo en una vivienda del barrio Cantegril, una urbanización abierta, con seguridad privada, contigua al Liceo de la Fuerza Aérea de Funes. A las 20 de ese día Rubén fue atropellado por tres individuos que no ahorraron violencia: le aplicaron culatazos en la cabeza y golpes de puño mientras le exhibían armas de fuego. Los asaltantes se llevaron de su casa dinero, artículos electrónicos, alhajas y su celular.
La pesquisa. Frente a la denuncia efectivos de la comisaría 23ª tomaron testimonios en la zona. Según contó el jefe de esa seccional, subcomisario Ronald Cuñé, varias personas en la zona afirmaron haber visto merodeando por la tarde a los ocupantes de un Peugeot 307 negro. El jubilado recordó que los ladrones habían bajado de un auto así. Y una cámara de seguridad del barrio registró el paso de un vehículo de esa marca y color. La imagen permitió incluso determinar los dos últimos números de la patente: 15.
Hubo otro dato significativo. El dueño de casa, mientras estaba retenido, escuchó que los ladrones tenían tonada cordobesa. Ese rasgo circunscribió la pesquisa: empezaron a buscarse Peugeot 307 en territorio cordobés con patente terminada en 15. Y se solicitó cooperación a la policía de esa provincia.
Conocidos. Estos rápidamente proporcionaron el dato de que un grupo de individuos con antecedentes delictivos de la capital provincial solían moverse en un auto de esa marca y con una chapa que tenía esas dos cifras. La jueza de Instrucción Nº 6 Raquel Cosgaya libró rápidamente los exhortos para que un magistrado cordobés autorizara allanamientos. Una comisión de tres policías encabezada por el subcomisario Cuñé se trasladó a la ciudad de Córdoba. Y participaron como veedores del operativo concretados por la Sección Robos y Hurtos de esa capital. Se hicieron el pasado jueves 25.
Una de las acciones fue en un asentamiento precario del oeste de Córdoba llamado 9 de Julio. Allí fue detenido Gerardo Cutaya, de 27 años, con extenso prontuario por robos a mano armada.
En inmediaciones del domicilio había un Peugeot 307 negro que fue secuestrado. Su patente era EUH 815. Los dos cómplices supuestos de Cutaya fueron identificados. Se hizo un allanamiento en la ciudad de Pilar, a 30 kilómetros de la capital cordobesa, sin resultado positivo.
El hallazgo. Fuentes de la policía rosarina consignaron que a Cutaya le secuestraron en su vivienda 4.800 pesos en billetes y 548 en monedas, 710 dólares, un par de binoculares, una cámara digital de fotos, dos relojes Casio Edificie y otro marca Bijous, seis teléfonos celulares y una cadena de oro que serían parte del botín robado en el country de Funes. Rubén T. reconoció varios objetos como propios.
A partir del secuestro de los seis celulares se rastrearán números para determinar si la banda cordobesa tenía enlaces en Rosario que les "entregaban" datos de las víctimas para concretar los golpes.