Domingo 16 de Mayo de 2010
El principal sospechoso de disparar a mansalva contra un joven policía que salvó
la vida de milagro el viernes a la mañana es un individuo que estuvo implicado en delitos muy
publicitados ocurridos en Rosario. Se llama Carlos Manuel Fiordellino, es hijo de un comisario
retirado de la Unidad Regional II y a lo largo de una década construyó un voluminoso legajo con 25
antecedentes penales.
La policía está buscando a Fiordellino porque quedó sindicado como el
hombre que anteayer le disparó al menos tres balazos al agente Hernán V., de 27 años, un empleado
de la comisaría 16ª que se dirigía en su auto a tomar servicio. El agente salvó la vida pese a
recibir tres disparos en Ocampo al 3800. Uno de los proyectiles pegó en el parante de la puerta
delantera y una esquirla impactó en la cara del agente. Otro tiro le dio en el omóplato y un
tercero rebotó contra el chaleco antibalas.
Los disparos se efectuaron desde un Chevrolet Corsa gris y se le
atribuyen a Fiordellino que ahora está prófugo por intento de asesinato. El policía herido, que fue
hospitalizado y rápidamente se fue de alta, lo conoce bien. En su declaración sostuvo haber visto
que Fiordellino abrió fuego desde el Corsa en el que iban otras tres personas.
El motivo del ataque al policía tendría que ver con motivos de orden pasional.
El agente Hernán V tiene actualmente una relación con una mujer que en el pasado estuvo vinculada
sentimentalmente con Fiordellino.
Fuentes de la causa señalaron ayer que existen tres antecedentes de amenazas
recíprocas entre Fiordellino y el agente baleado el viernes.
La historia. Antes de este atentado que se le atribuye, Fiordellino dejó su estela en
acontecimientos que llenaron páginas de diarios en la última década. En 2001 estuvo involucrado en
el secuestro sufrido por Javier Martín Roldán, de 20 años, el 3 de agosto de ese año. Este joven
fue retenido y golpeado en la fábrica de refrigeradores Lumen. Fiordellino era fletero de la firma.
Acaso el más recordado de los casos en los que estuvo envuelto fue un
tiroteo registrado hace seis años en el que perecieron dos ocupantes de un auto que la policía
perseguía en el inicio a la autopista a Santa Fe, a raíz de un intento de robo. Se desató una
carnicería en la que murieron un maleante cordobés y un remisero que no resistió a la policía. Un
tercer hombre fue herido en forma leve. Era Fiordellino.
Ese suceso se produjo el 24 de marzo de 2004 luego de que dos hombres
intentaron robar en una distribuidora de Sancor, en Granadero Baigorria. Se bajaron de un Renault
18 lila y, mientras el chofer revisaba el motor, intentaron entrar a la casa de la familia
propietaria. Pero los comerciantes les cerraron la puerta al advertir sus intenciones y llamaron a
la policía. Por eso los maleantes huyeron pero un móvil del Comando los localizó y los
persiguió.
Las muertes. El origen del tiroteo fue un hecho controvertido y un juez señaló que la policía
había falseado las actas para acomodar a su favor las circunstancias y justificar la respuesta
armada. El cordobés César Ariel García disparó un arma y, según la policía, exhibió una granada
antes de caer abatido al lado del auto.
Lo más controvertido fue la muerte del conductor, Fabio Lunardelli, un
rosarino de 37 años que trabajaba por su cuenta como remisero. La policía lo presentó como un
ladrón pero su familia siempre lo negó y adujo que llegó allí como chofer ignorando qué iban a
hacer sus pasajeros. No tenía antecedentes penales y no estaba armado.
El ahora nuevamente buscado Fiordellino fue el único de los tres que
salió vivo del tiroteo. Se refugió en un puesto de choripanes y sólo resultó con una herida leve.
Fuentes de la Unidad Regional II señalaron que desde este episodio
Fiordellino acumuló delitos que le valieron tres condenas.
El sumario de este atentado es investigado por la Dirección de Asuntos Internos y la jueza de
Instrucción Nº 5 María Luisa Pérez Vara. l