Sábado 19 de Diciembre de 2015
En España se disparó en estos días el interés por el precio de frutas y verduras en el pequeño país vecino de Andorra. Miles de personas buscan en Twitter las cotizaciones, que se difunden acompañadas por órdenes de compra, una ingeniosa idea para burlar la ley electoral. Un kilo de berenjenas a 20,4 euros y hay que adquirir entre 71 y 75 piezas. Así escrito parece un sinsentido. Sobre todo, dirán los expertos en ahorro doméstico, el precio tan desorbitado para esa hortaliza, que destrozaría cualquier presupuesto para la compra semanal.
Lo que hay detrás, sin embargo, es un truco para saltarse la ley electoral española. Esta prohíbe difundir encuestas en los cinco días previos a los comicios, por lo que en Twitter los partidos se identifican con frutas y hortalizas, según su color. La berenjena es Podemos; la fresa, el PSOE; Ciudadanos está representado por una naranja y al PP de Mariano Rajoy le adjudicaron una gota de agua, porque no hay frutas o verduras azules como su logo.
Los medios españoles consideran desfasada y sin sentido la restrictiva ley. “La prohibición de publicar encuestas durante los cinco días previos a las votaciones es indefendible desde una perspectiva democrática”, afirmó el diario El País en un duro editorial contra la ley. Que no se difundan sondeos no quiere decir que no se hagan. Los propios partidos cuentan con “trackings” diarios que les aportan información sobre la evolución de voto. El Periòdic d’Andorra, también encargó “trackings” diarios sobre intención de voto en la recta final de la campaña y los está publicando. Pero quien reproduzca la encuesta por las redes sociales dentro de España incurrirá en un delito.
Datos disfrazados. La ley, sin embargo, no dice nada sobre difundir esos datos disfrazados de precios fluctuantes de una cesta de la compra que no lo es. La intención de la ley cuando se aprobó era que los ciudadanos pudieran decidir su voto sin influencias externas de sondeos que en muchos casos eran interesados y poco fiables. De momento, sin embargo, quien retuiteando un sondeo no quiera incurrir en un delito castigado con penas de cárcel de entre tres meses y un año, tendrá que seguir echando mano de la imaginación. La frutería no es el único recurso.
Algún internauta da la temperatura en Génova (que además de una ciudad italiana es el nombre de la calle en la que está la sede del PP), en Suresnes (la ciudad francesa en la que el PSOE celebró un congreso determinante antes de la transición política), en la Universidad Complutense (en la que impartía clases Pablo Iglesias, el líder de Podemos) y en Barcelona (la ciudad en la que nació Ciudadanos).