Martes 03 de Febrero de 2015
Una noche de pesadilla vivieron ayer a la madrugada los clientes y empleados de una heladería del barrio Belgrano cuando dos hombres armados llegaron al local y encañonaron a todas las personas que estaban allí. Los intrusos recogieron la recaudación y también desplumaron a los clientes. Pero en medio del atraco, un muchacho forcejeó con uno de los delincuentes con la intención de arrebatarle el arma que empuñaba. La reacción del maleante fue demencial: pulsó el gatillo del arma que portaba, pero el proyectil no salió.
Fuentes policiales señalaron que el atraco ocurrió cuando faltaban pocos minutos después de la medianoche del domingo. A esa hora, la heladería Agrigento, ubicada en el cruce de Provincias Unidas y Ocampo, estaba a punto de cerrar sus puertas.
Cuando los empleados se disponían a cumplir con esa rutina aparecieron dos desconocidos y, a punta de pistola, inmovilizaron a los clientes que estaban sentados en las mesas situadas en la vereda.
Los recién llegados obligaron a los parroquianos a ingresar al local. Los empleados también terminaron a merced de los asaltantes y, cuando todos ya estaban en el interior del local, los hampones los encerraron en una habitación ubicada en la parte trasera del local. Sin obstáculos a la vista, los ladrones continuaron con la tarea delictiva.
Entonces se apoderaron de la recaudación del comercio, una cifra pequeña porque la dueña se había llevado el dinero de la caja. Los clientes tampoco se salvaron del atraco. Uno a uno se resignaron a ver cómo los intrusos les quitaban sus pertenencias y el dinero que tenían en los bolsillos.
Tensión. Pero el momento de mayor tensión se vivió cuando un muchacho que estaba en el local se trabó en lucha con uno de los ladrones para quitarle el arma que tenía en sus manos.
En medio del forcejeo, el asaltante alcanzó a gatillar el arma dos veces, pero la bala no salió. El caso fue denunciado en la comisaría 14ª, pero hasta anoche los ladrones no habían localizados.