Domingo 06 de Diciembre de 2015
Donde pisa, revoluciona. Mucho más si el contexto es un torneo de hockey, el deporte en el que brilló como nadie. Y cuando habla, enciende las alarmas. Mucho más si en sus palabras se esboza la sola idea de volver. Luciana Aymar se presentó ayer en conferencia de prensa, previo al partido de Las Leonas, en el marco de su nombramiento como embajadora de los Juegos Olímpicos de la Juventud, Buenos Aires 2018, por parte del Comité Olímpico Internacional. Sin embargo, lo que quedó flotando en el aire fue más allá de los valores del olimpismo.
“Fue raro volver a este lugar (el Estadio Mundialista que pronto llevará su nombre y donde levantó la Copa del Mundo en 2010) y no voy a hablar mucho sobre eso porque es difícil. Venía pensando que en este momento (mientras ella hablaba Las Leonas estaban en el vestuario) podría estar cambiándome, pero eso no es posible. Vi a las chicas de lejos y fue fuerte. Siempre que venga acá me van a invadir los recuerdos”, arrancó Lucha cuando las preguntas viraron hacia las sensaciones.
E inmediatamente intentó eludirlas: “A Las Leonas las veo bien para este torneo, contentas, después tendrán tiempo de trabajar”.
Esta semana, un medio holandés publicó una nota con Lucha en la que decía que iba a jugar los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.
Ante la requisitoria periodística que no tardaría en llegar, la propia Aymar se anticipó: “No dije que volvía en Río, dije que volvería a jugar porque el hockey fue mi vida. Estoy transitando un duelo”. ¿Y por qué no jugar al menos en un club? “Tomé la decisión de alejarme porque necesito pasar el duelo. Pero siempre la ilusión de jugar está latente”, dijo Lucha.
Sobre su nombramiento como embajadora, remarcó que “es un honor y una forma de inspirar a los jóvenes de todo el mundo para que hagan deporte. Viví cuatro Juegos Olímpicos y vi en ellos todos los valores reflejados. Me siento muy agradecida”.
La Maga pasó por su casa. Y como siempre, no desapercibida.