Domingo 17 de Junio de 2012
Reelegido con más del 70 por ciento de los votos, el único intendente que hasta ahora ha tenido La Punta, Rubén Darío Rosas Curi, habla de lo que será la "refundación de la ciudad" en camino a ser sede de los Juegos Panamericanos 2019: "Vamos a construir una ciudad deportiva inclusiva, una eco villa olímpica para 9 mil atletas, con varios estadios en conexión a través de monorrieles y con trenes eléctricos ecológicos suspendidos a seis metros de altura para que los deportistas no lleguen tarde a las competencias. Pero lo más importante es el legado: tras los juegos, este lugar será una alternativa al Cenard (Centro de Alto Rendimiento Deportivo) en Buenos Aires".
En un lugar tan mínimo, árido y desolado, el proyecto puede sonar tan ambicioso como aquel de los vuelos espaciales desde Córdoba y hacia la estratósfera (sic) que supo anunciar el ex presidente Carlos Menem. Pero si se recorre esta pequeña ciudad, con estadio de fútbol y edificios a escala casi exagerada y algo vacíos, pero también con una obra pública envidiable, queda claro que los proyectos se plasman, a toda costa. El intendente los defiende y sigue anunciando con orgullo, tanto como el que siente desde que esta semana La Punta le ganó a Rosario la posibilidad de ser sede en los Juegos Pamericanos 2019.
Rosas Curi tiene 40 años, nació en el norte de la provincia, es abogado, defensor del federalismo, pero hincha de Boca sobre lo que dice "es un sentimiento nacional". Es saaísta como casi todos los habitantes de La Punta y, como ellos, también es beneficiario de una vivienda social, con techo de tejas, dos habitaciones y terreno de 12 por 30 metros por la que paga mensualmente apenas 90 pesos.
Cuando se le pregunta por el pasado, presente y futuro de su joven ciudad, apela a una fórmula infalible: la "coherencia de años de gestión pública de la provincia que por ley debe invertir más del 50 por ciento de su presupuesto anual en obra pública". Para este intendente, los ajustes en su provincia "nunca son en obra". El asegura que se recortan los sueldos de los funcionarios, no de los empleados, y que la construcción nunca para. "Porque es el motor del crecimiento. Las muestras están a la vista. Esta ciudad se comenzó a construir en 2001, en la peor crisis nacional, y se inauguró en 2003, con todos los servicios; estamos construyendo 1.500 casas más. Estamos conectados con toda la provincia por impecables autopistas, a minutos de una ciudad como San Luis. Si somos finalmente sede, haremos, además de todo el proyecto olímpico-deportivo, más hotelería y cabañas. La Punta ya no será la misma".