Jueves 10 de Diciembre de 2009
Mirta Cutró y Angel Cornero se habían casado hace más de 40 años y desde entonces vivían en una sencilla casa de avenida de la Travesía al 1000. Allí tuvieron a sus tres hijos, uno de los cuales vivía aún con ellos. Pero en la última década la relación de la pareja se fue desgastando y las discusiones se hicieron cada vez más intensas. Ayer a la tarde volvieron a pelear y fue la última vez. Angel tomó una cuchilla de cocina y mató a Mirta con profundos puntazos. Después intentó quitarse la vida cortándose las muñecas con la misma arma. Uno de sus hijos se topó con la tragedia al volver del trabajo y llamó a una ambulancia, que llevó al hombre a un hospital en el cual anoche estaba fuera de peligro.
Todo ocurrió en la casa de avenida Corazzi 1020 (más conocida como avenida de la Travesía), entre Génova y José Ingenieros. "Yo nací en el 69 y ellos ya vivían aquí, así que son vecinos de toda la vida", comentó Marcelo, aún sorprendido por lo ocurrido en la puerta de su casa contigua a la de los Cornero. "Crecí jugando a la pelota con los hijos de ellos en el campito que había enfrente", donde hoy se levanta el obrador de la empresa que lleva adelante las obras de remodelación de la avenida. Los hijos, que ayer entraban y salían de la vivienda acompañando a los pesquisas y con sus rostros desencajados son Walter, de 41 años; Cristian, de 40; y Guillermo, de 28.
Juntos pero separados. Según la historia que pudo armar la policía a partir del relato de la familia, Mirta (de 66 años) y Angel (de 68) estaban separados de hecho desde hace al menos una década pero compartían la misma vivienda. Ella era ama de casa y él, tras haberse retirado de un molino harinero de la zona del Cruce Alberdi, trabajaba como maletero en la terminal de ómnibus a pesar de la artritis que lo tiene a maltraer. En esa separación los investigadores creen tener el motivo del drama pasional. "Nunca pudieron recomponer la relación y las discusiones eran constantes", aseguró un pesquisa.
Lo cierto es que ayer, poco después de las 16, el menor de los hijos llegó a la vivienda y encontró a su madre muerta, en medio de un charco de sangre y en el suelo del dormitorio. Junto a ella estaba desangrándose su padre con profundos cortes en las muñecas. En el piso había quedado la cuchilla de cocina que el hombre empleó para poner fin a la historia.
"La autopsia dirá cuantas cuchilladas presenta el cuerpo y si no hay otro tipo de lesión", aseguró un alto jefe de la Unidad Regional II que sólo dijo que "a simple vista tiene entre 3 y 5 heridas profundas".