Argentina 78, un Mundial en blanco y negro
La primera conquista argentina fue injusta con el fútbol criollo. Es que no se merecía el juego y su historia en el país quedar manchado por los años de plomo de la dictadura militar.

Sábado 05 de Junio de 2010

La primera conquista argentina fue injusta con el fútbol criollo. Es que no se merecía el juego y su historia en el país quedar manchado por los años de plomo de la dictadura militar. Argentina fue campeón, pero las muertes y las desapariciones en una sociedad devastada por la Junta Militar desvirtuaron el festejo de quienes, en su gran mayoría, se enteraron mucho tiempo después de lo que sucedía puertas adentro de un país maquillado para la ocasión con la décima Copa del Mundo de la Fifa.

El sistema de campeonato fue el mismo que se empleó en Alemania 1974. Pasaban de fase los primeros dos equipos de cada grupo y la segunda ronda era una etapa semifinal donde había dos grupos con cuatro equipos cada uno y el primero se clasificaba a la final.

El debut de Argentina fue ante Hungría en el Estadio Monumental. A los 10' del primer tiempo Károly Csapó puso el 1 a 0 para los europeos. Cinco minutos después Leopoldo Jacinto Luque logró el empate devolviéndoles el espíritu a los más de 70.000 espectadores que coparon el estadio de River. Y a seis minutos del final Daniel Bertoni puso el 2 a 1 y le dio el primer triunfo al equipo de Menotti.

En la segunda fecha Argentina seguía sumando y ganaba sin convencer al vencer a Francia por 2 a 1 en un partido más complicado que ante los húngaros. Con este triunfo selló su pasaje a la etapa semifinal. Italia también logró superar a los franceses y a los húngaros y pasó a la segunda ronda. Aunque italianos y argentinos debían dirimir el primer puesto del grupo para definir quién seguía jugando en Buenos Aires y quién se tenía que mudar a Rosario. Italia se impuso con un solitario gol de Roberto Bettega y se quedó jugando en la sede principal, mientras que la selección albiceleste se mudó a nuestra ciudad.

En Rosario, en la primera jornada de la segunda fase, Argentina venció 2 a 0 a Polonia mientras que Brasil dio cuenta de Perú por 3 a 0. En la segunda jornada Polonia le ganó a Perú mientras que nuestro seleccionado igualó sin goles ante Brasil.

A las 16.15 del 21 de junio, en el estadio mundialista de Mendoza, Brasil enfrentaba a Polonia y se ponía al frente en el marcador a los 12 minutos, para cerrar el partido con un 3 a 1 a favor. Con ese triunfo el conjunto brasileño sumaba cinco puntos con 6 goles a favor y 1 en contra. Argentina, que jugaba a las 19.15, sabía que tenía que ganar por cuatro goles de diferencia para acceder a la final, aunque un triunfo por tres goles también le servía.

El 6 a 0 final ante Perú despertó sospechas en casi todos los rincones del mundo, pero la diferencia de equipos era notable. El arquero de la selección incaica era Ramón Quiroga, quien nació en Rosario y hasta 1973 defendió la valla de Rosario Central. Fue el primer apuntado en el orden de las acusaciones, pero nunca hubo pruebas contundentes de un arreglo. Cabe destacar que Argentina había enfrentado a Perú en Lima tres meses antes del inicio de la Copa y en la primera media hora ganaba 3 a 0, así que no era muy descabellado pensar que le podía hacer más de cuatro goles al seleccionado de la banda roja.

Por el otro grupo, la selección holandesa se clasificó por segunda vez consecutiva a la final de la Copa del Mundo superando a las selecciones de Italia, Austria y Alemania Federal. Este último seleccionado defendía el título pero tuvo un pobre desempeño en el campeonato.

La final se disputó el 25 de junio de 1978 en Buenos Aires entre las selecciones de Argentina y Holanda. A a los 38' Mario Kempes marcó el 1 a 0 a favor de Argentina y a los 82' Nanninga igualó las acciones 1 a 1. Así terminó el tiempo reglamentario. Se tuvieron que jugar 30' de tiempo suplementario. Antes de la primera mitad del tiempo extra Kempes marcó de nuevo y faltando cuatro minutos Bertoni marcó el 3 a 1 definitivo y Argentina ganó su primera Copa del Mundo.

Todo lo demás fue parte de la memoria que no debería prescribir.