Domingo 10 de Junio de 2012
Promediaba el segundo tiempo y el partido estaba literalmente en un pantano futbolístico. Ahí Gerardo Martino metió una variante con la intención de romper el molde del encuentro. Toda una señal de que se podía ir por más y que además estaba la obligación de hacerlo, ya que el equipo venía de dos derrotas al hilo y de no ganarle al Rojo la ilusión de seguir peleando el campeonato hasta las últimas consecuencias quedaba archivada definitivamente. Por eso el Tata arriesgó con un pleno bien ofensivo. Mandó a la cancha a Víctor Aquino y sacó al volante de marca Hernán Villalba. El DT sintió que había un resto y eso se lo trasladó a los jugadores. El final de la historia le dio la razón al técnico leproso. Porque el paraguayo Aquino metió la pepa de la victoria. Sí, justo uno de los jugadores que poco tiempo atrás era resistido por los hinchas.
Martino vio que había que arriesgar con un grandote y mandó al ruedo al paraguayo. Y este hizo lo que ninguno de los otros delanteros rojinegros había logrado hasta el momento, clavar el segundo para dar vuelta el resultado. Aquino tuvo lucidez para controlar la pelota dentro del área, girar y fusilar a Hilario Navarro con un remate alto, que agitó la red del arco del Palomar.
Aquino en este torneo sólo le había convertido a Banfield, en el 3 a 0 de la 10ª fecha. Es cierto que no tiene muchos minutos en cancha, pero ayer anotó una conquista clave porque sirve para estirar la ilusión de pelear el campeonato hasta el final.