Jueves 20 de Octubre de 2011
Un satélite alemán en desuso se dirige hacia la atmósfera y sus restos podrían caer a Tierra la madrugada de mañana, según el Centro Alemán Aeroespacial.
Los científicos no pueden ya comunicarse con el satélite alemán en desuso Rosat, que circunvala la Tierra cada 90 minutos, y los especialistas no saben con certeza dónde podrían caer exactamente sus piezas.
Partes del satélite, del tamaño de un micro, arderán durante su regreso a la atmósfera pero hasta 30 fragmentos con un peso total de 1,7 tonelada métrica (1,87 tonelada) podrían caer en la Tierra entre el viernes y el lunes, dijo el vocero del centro Andreas Schuetz.
"Todos los países del mundo entre los 53 grados norte y 53 grados sur podrían - potencialmente - verse afectados, dijo Schuetz. Es una amplia franja de territorio que incluye la mayor parte de la Tierra fuera de los dos polos.
El satélite de uso científico de 2,69 toneladas fue lanzado en 1990 y retirado en 1999, tras ser utilizado para investigar los agujeros negros y las estrellas de neutrones, además de examinar por primera vez las fuentes de rayos X en el firmamento mediante un telescopio especial.
El fragmento más grande del Rosat que podría caer a la Tierra es la lente del telescopio, resistente al calor.
El satélite volverá a entrar en la atmósfera a una velocidad de unos 28.000 kilómetros por hora, precisaron los especialistas.
A medida que se acerca a la Tierra los próximos días, los científicos podrán precisar con más exactitud cuándo caerá, con un margen de unas 10 horas de diferencia.
Un satélite de la Nasa que dejó de funcionar cayó el mes pasado en el Pacífico Sur, sin causar daño alguno, pese a los temores de que alcanzaría zonas pobladas, causando daños en bienes y personas.
El satélite de Investigación de la Atmósfera Superior (Uars) cayó a la Tierra y reingresó entre las 23.23 del viernes 23 de septiembre y el sábado 24. El Centro Conjunto de Operaciones Espaciales en Vandenberg Air Force Base en California dijo que el satélite entró en la atmósfera sobre el norte del Océano Pacífico, frente a la costa oeste de los Estados Unidos.
Los especialistas creen que unos 24 fragmentos de metal del satélite, tan grande como un colectivo, cayeron en un radio de 800 kilómetros en zonas no habitadas del mundo.l (AP)