Jueves 05 de Abril de 2012
El ex sacerdote Nicolás Alessio, apartado de la Iglesia por su apoyo explícito al matrimonio igualitario, reprochó al arzobispo de Córdoba, Carlos Ñañez, por dejar "desamparados" a los curas que decidieron abandonar los hábitos y no cumplir con los cuidados a los que los obliga la ley canónica.
Alessio, con el apoyo de una veintena de ex sacerdotes y algunos en actividad, expresó su crítica en una carta abierta remitida a Ñañez con el título "Abandono de personas: sacerdotes descartables".
"Carlos, hermano mayor, arzobispo de Córdoba, ¿no te parece que ya es hora de pedir perdón a tantos hermanos que han quedado en el abandono y de modificar profundamente esta práctica?", interpela Alessio en su misiva ratificada ayer en declaraciones periodísticas.
En la carta a la máxima autoridad de la Iglesia de Córdoba, Alessio pregunta si dejar a los ex curas "en las periferias, es un merecido castigo y además ejemplificado".
"¿O se trata de una velada extorsión ya que son muchos los que no dejan el sacerdocio porque no tienen ni dónde ir a vivir ni cómo sustentarse?".
Además de Alessio, la carta lleva firmas de otros sacerdotes, como Guillermo Mariani, Víctor Acha, Adrián Vitali, Horacio Fábregas, Lucio Olmos y Pablo Montemurro.
"Somos muchos los que pensamos así: ex sacerdotes y sacerdotes en ejercicio, pero algunos no pueden aparecer firmando porque perderían sus trabajos actuales", agrega la misiva.
Asimismo, afirman que "en la práctica, el que abandona (el sacerdocio) es tratado como un traidor desleal. Se lo margina, se lo descarta, se lo deja en el abandono. Echado a su propia suerte, a la buena de Dios".
El ex cura indicó en la carta que "los afectados quedan literalmente sin trabajo y en la calle. Si tenía aportes jubilatorios, la institución se los apropiará". Remarcó que la institución entiende que cometieron una "traición. Y, obvio, veladamente se les cerrarán todas las puertas en las instituciones católicas".
"Muchos sacerdotes han tenido que sobrevivir tratando de rebuscarse un lugar de trabajo y dónde vivir", lo que les representa "mayores complicaciones cuando además han formado una familia", aseguró.
Condiciones laborales. Adrián Vitali, coautor del libro "5 Curas. Confesiones Silenciadas" y quien también fue sacerdote católico, resaltó: "Hay que revisar la cuestión laboral del sacerdote. No puede ser que después de 30 años de servicio los ex curas queden a la deriva", señaló.
El salario de los sacerdotes, según fuentes del arzobispado, es solventado por las comunidades parroquiales. Cada parroquia conforma un consejo económico, encargado de administrar los aportes que provienen de diversas fuentes: limosnas, servicios eclesiásticos (casamientos, bautismos, etcétera), donaciones.
"Esos fondos sirven para pagar sueldos a los sacerdotes y abonar luz, agua, gas. y arreglos al edificio parroquial. Las parroquias tienen personería jurídica y pagan servicios, como una empleada de limpieza. Si esa empleada es despedida puede reclamar una indemnización. Pero cuando los curas dejan el ministerio, no pueden reclamar nada, aunque hayan estado décadas en esa comunidad", advirtió Vitali. l (Télam)