Miércoles 26 de Octubre de 2011
Los productos cárnicos y sus derivados, los farináceos, los lácteos, las sopas, los aderezos y las conservas que se produzcan en la Argentina contendrán entre un 5 por ciento y un 18 por ciento menos de sal en forma progresiva para reducir el consumo de sodio, uno de los principales factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular.
La iniciativa será suscripta hoy por los Ministerios de Salud y de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación con la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios.
Según proyecciones de Salud, la reducción de tres gramos de sal en la dieta salvaría unas 6.000 vidas anuales y evitaría 60 mil eventos cardiovasculares y cerebrovasculares cada año.
En Argentina se estima que el consumo diario de sal por persona es de 12 gramos, por lo que el acuerdo permitiría una reducción paulatina para alcanzar, en 2020, los 5 gramos, según la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La costumbre de agregar sal a las comidas, sumado a la inactividad física, que pasó de un 46,2 por ciento en 2005 a un 54,9 por ciento en 2009, demuestran la existencia de factores de riesgo que inciden directamente sobre el crecimiento de las enfermedades crónicas no transmisibles.
El acuerdo establece que el sector industrial de alimentos reducirá de manera voluntaria y progresiva el contenido de sodio en los productos cárnicos y sus derivados (chacinados cocidos y secos, y embutidos y no embutidos), los farináceos como galletitas, panificados y snacks; los lácteos, incluyendo una gran variedad de tipos de quesos, y las sopas, aderezos y conservas.