Absuelto por un crimen en venganza tras un robo
Un hombre de 40 años que estaba imputado de matar a tiros a un joven de 23 tras acusarlo del robo de su moto, en enero del 2008, fue absuelto ante la falta de pruebas firmes que lo señalen como autor del ataque. El acusado recuperó la libertad bajo fianza aunque la decisión fue apelada por la fiscalía, que pretendía 17 años de condena. El fallo fue dictado por la jueza de Sentencia Carina Lurati en favor de Fabián Oscar T., un empleado de una embotelladora que estaba procesado por el crimen de Ramón Cardozo...

Lunes 14 de Diciembre de 2009

Un hombre de 40 años que estaba imputado de matar a tiros a un joven de 23 tras acusarlo del robo de su moto, en enero del 2008, fue absuelto ante la falta de pruebas firmes que lo señalen como autor del ataque. El acusado recuperó la libertad bajo fianza aunque la decisión fue apelada por la fiscalía, que pretendía 17 años de condena.
  El fallo fue dictado por la jueza de Sentencia Carina Lurati en favor de Fabián Oscar T., un empleado de una embotelladora que estaba procesado por el crimen de Ramón Cardozo, baleado en el pecho cuando estaba con un amigo en la esquina de Lima y Amenábar, en villa La Boca. Un hombre “morocho, de pelo corto y con una cicatriz en la cara”, según el testigo, efectuó tres disparos tras reprocharle a Cardozo haber sido uno de los ladrones que le habían robado la moto con un destornillador a cuatro cuadras de allí.
  T. fue absuelto a once meses de hecho porque la jueza no encontró “certeza para una condena. Las personas que describieron con detalle al autor de los disparos no confirmaron tal aseveración en la persona de T.” Los abogados Froilán Ravena y José Nanni interpusieron un recurso contra la apelación de la fiscalía, pero el planteo no fue aceptado y ahora el fallo será revisado por la Cámara Penal.

Tres tiros. Ramón Kiti Cardozo fue asesinado frente a una casa de Lima 3007 el 11 de enero de 2008, a las 8 de la mañana, cuando charlaba con un amigo. Según este testigo, un hombre se acercó y le dijo: “Vos fuiste uno de los giles que me robaron la moto”. Cardozo respondió que “no tenía nada que ver” pero el agresor sacó un arma de la cintura y efectuó tres disparos, uno de los cuales le perforó el tórax a la víctima. “Kiti cayó arrodillado, tomándose la panza”, describió su amigo.
  Cardozo se desplomó junto a una columna de luz. Otro tiro atravesó una casa vecina y pasó a 50 centímetros de la cabeza de una mujer que dormía en su cama. El atacante luego persiguió a lo largo de tres cuadras al muchacho que acompañaba a Cardozo, pero no lo alcanzó.
  Ese testigo contó que a las 5 de aquel día se habían cruzado con un joven conocido y un primo de éste, quien les comentó que le habían robado la moto. Ese mismo hombre, dijo, fue quien tres horas más tarde increpó a Ramón en la esquina y lo hirió de muerte. Señaló que según comentarios del barrio el agresor era “el Negro T.”.
  En el lugar la policía secuestró dos casquillos 9 milímetros. La versión de que el crimen habría sido un acto “justiciero” fue respaldada por otros testimonios. El robo previo fue presenciado por otro joven que, cerca de las 3, vio a tres hombres forcejeando con un muchacho en la zona de 27 de Febrero y Lima. “A los diez minutos apareció caminando el Negro T. Nos mostró unas marcas en la panza y comentó que le habían dado con un destornillador para robarle la moto”, reveló.
  En base a esos elementos Fabián T. fue detenido. Negó el hecho y dijo que no tenía moto, aunque el custodio de la empresa donde trabajaba reveló que andaba en una Econo Power azul. La jueza Lurati consideró que, aun si fue la víctima del robo, no está comprobado que haya sido él quien mató a Cardozo: “Bien podría ser T. quien con ánimo de venganza asignó la autoría del robo a la víctima y le disparó, o alguno de sus hermanos o cualquier persona morocha, de la estatura mencionada y de pelo corto”.