Absolvieron a dos policías acusados de robar partes de un auto del corralón
Dos policías fueron absueltos en una causa en la que estaban acusados de sustraer un motor y la caja de cambios de un auto del depósito judicial de Doctor Riva al 7600 que ellos custodiaban.

Miércoles 06 de Noviembre de 2013

Dos policías fueron absueltos en una causa en la que estaban acusados de sustraer un motor y la caja de cambios de un auto del depósito judicial de Doctor Riva al 7600 que ellos custodiaban. En el mismo fallo, el magistrado a cargo del juicio recomendó investigar los dichos de uno de los implicados, que involucró a compañeros y superiores de la fuerza en el negocio de la venta de autopartes tras presentarse como víctima de un complot por no ser miembro de esa trama.

Así lo resolvió el juez de Sentencia Julio Kesuani tras el juicio a los empleados policiales R.C. y A.A., cuyas identidades se preservan por haber sido desvinculados de la causa. Los dos estaban acusados del delito de malversación de caudales públicos y fueron desligados por el beneficio de la duda. Habían sido acusados sobre la base de los testimonios de sus propios colegas, custodios del depósito, sin otras pruebas de su participación.

Sin embargo, la causa que ahora cierra sin imputados dará paso a una nueva pesquisa ya que el juez recomendó a la fiscalía que inicie una investigación de los dichos del policía A.A. Este efectivo acusó a otros agentes de la fuerza de participar del mercado de venta de autopartes e identificó desarmaderos a los que sus colegas habrían suministrado piezas robadas del depósito.

Un caso más. La actuación policial en el predio de la zona oeste fue objeto de innumerables denuncias e investigaciones. Por caso, en 2007 la Cámara Penal intimó al gobierno provincial a regularizarlo tras varias denuncias por desmantelamiento de vehículos con la probable participación de uniformados. Un año antes había sido condenado el suboficial Enrique Fabián Cettour a 3 años de prisión en suspenso tras ser sorprendido in fraganti cambiando los amortiguadores de su Fiat Uno por los de un auto secuestrado.

El caso ahora resuelto se inició el 18 de enero de 2010 cuando un agente y un cabo tomaron su turno en la guardia a las 8.30. Según denunciaron, en una recorrida de rutina pasaron por un pasillo entre un lote de bicicletas y uno de vehículos donde encontraron una mancha de aceite reciente que partía de un Fiat Uno bordó, patente TNC745, al que le faltaban el motor y la caja de velocidades.

La mancha continuaba en un reguero hasta quince metros del edificio de la guardia, en donde se observaba "a simple vista que el motor había sido apoyado en el suelo para ser trasladado a un rodado". Calcularon que la maniobra había requerido más de dos horas y media y al menos dos personas. Aclararon que la única entrada era por el portón principal. Que el predio —entonces con más de 3 mil autos, 8 mil bicicletas y 4 mil motos— estaba rodeado por un cerco de 1,70 metro de altura. Y que los perros ladraban ante la presencia de extraños.

Acusación. Los dos policías imputados negaron el delito. Pero A.A., además de defenderse, acusó a sus compañeros de participar del negocio del robo de autopartes. Dijo que R.C. le había dicho al jefe "que él no iba a robar y eso les molestó". Sostuvo que uno de los policías iba "todos los años a Brasil a cambiar dólares" y que otro tenía tres autos "con el mismo sueldo" que él. Mencionó un lugar de la zona noroeste donde "hay un desarmadero y allí reducen partes y repuestos de motos y autos". Y que "a las motos robadas las reducen y las comercializan" en la villa La Lagunita. Su abogado, Luis Tomasevich, planteó que ambos habían sido víctimas de una confabulación.

Al analizar el caso, Kesuani evaluó que los testimonios de otros policías considerados para acusarlos no bastaban para una condena. Que no se practicaron pericias sobre la mancha de aceite, ni telefónicas, y que en las fotos se aprecia que la mancha de aceite sería vieja, tal como declaró A.A. Con respecto a su denuncia, aclaró que "el indagado puede decir lo que se le antoja en su declaración, incluso mentir si así lo desea", pero de todos modos recomendó, pese al paso del tiempo, que sus dichos se investiguen.