A juicio por mantener cautiva a una portera de escuela y someterla
Un joven de 22 años fue procesado por el reiterado ataque sexual a una portera de escuela de Nuevo Alberdi, acusado de interceptarla con un cuchillo cuando la mujer caminaba a su trabajo, conducirla por la fuerza hasta una casilla y abusar de ella a lo largo de seis horas. Un juez penal consideró que, si bien la mujer no opuso una notoria resistencia física...

Jueves 27 de Noviembre de 2008

Un joven de 22 años fue procesado por el reiterado ataque sexual a una portera de escuela de Nuevo Alberdi, acusado de interceptarla con un cuchillo cuando la mujer caminaba a su trabajo, conducirla por la fuerza hasta una casilla y abusar de ella a lo largo de seis horas. Un juez penal consideró que, si bien la mujer no opuso una notoria resistencia física, fue sometida mediante amenazas con cuchillo, lo que explicó su actitud.

De ese modo definió el juez de Instrucción Jorge Baclini la causa contra Alejandro Romero, de 22 años a quien procesó por siete hechos de abuso sexual agravado por el uso de un arma blanca, privación ilegítima de la liberta agravada por el uso de la violencia y amenazas y el robo calificado del celular de la víctima.

La causa se inició con la denuncia que el 27 de octubre pasado presentó M., de 42 años, quien reveló que a las 6.30 de ese día salió de la casa de Nuevo Alberdi donde vive con su esposo y cuatro hijos de entre 19 y 25 años. Cuando caminaba a la escuela, según dijo, fue interceptada por un muchacho que le colocó un cuchillo al cuello y la forzó a caminar con él ocho cuadras. De acuerdo con la denuncia, el joven le dijo que "sólo quería que lo acompañe, que estaba fugado de la cárcel de Coronda, que lo seguía la policía".

Según el relato de la mujer, cuando llegaron a la casilla quiso quitarle el cuchillo de la cintura, pero el sujeto la empujó hacia adentro, le mordió el codo y le dio una golpe que le hizo sangrar la nariz. Luego, dijo, el agresor cerró la puerta con un candado y la sometió siete veces, con el cuchillo debajo de la almohada. Sostuvo que no se resistió porque "todo el tiempo estaba pendiente del cuchillo". Hasta que ocho horas más tarde la dejó irse porque un conocido le gritó al atacante que alguien estaba "marcando" el rancho.

La caída. Romero fue detenido cuatro días después por sus vecinos, quienes lo sindicaron como el autor de los abusos e incendiaron el rancho. El muchacho se había ido con una salida transitoria de la Unidad 3, donde cumplía una condena. Es sobrino político de otra empleada de la escuela donde trabajaba la víctima.

El imputado admitió haber tenido relaciones sexuales con la portera, pero dijo que fueron consentidas. Aseguró que se cruzó en la calle con la mujer, que la tomó del cuello, le dijo que lo acompañara porque "necesitaba tener relaciones sexuales" y ella lo consintió.

Como al examen médico la mujer no presentaba lesiones típicas de violencia sexual, el juez se concentró en deslindar si existió resistencia, como dijo la víctima, o consentimiento, según el imputado. Concluyó que "no existió consentimiento" sino que la mujer "en la medida de sus posibilidades ejerció resistencia inicialmente en forma activa". Planteó que el miedo puede inhibir una resistencia.

Bacilini tuvo en cuenta que, en coincidencia con el relato de la víctima, en la casilla se secuestró un cuchillo bajo una frazada. La mujer dijo que en un momento el atacante la ató con una sábana para salir a comprar sandwiches y en el lugar se halló una sábana cortada como la descripta por ella. También sostuvo que el agresor le sustrajo el celular y arrojó al suelo el chip, que fue secuestrado en el lugar.